La ONU intenta encontrar más lugares para instalar a las decenas de miles de haitianos que permanecen en las calles de Puerto Príncipe y otras localidades afectadas por el terremoto de hace tres semanas.
La entidad precisó que por el momento, sólo tiene identificadas cuatro áreas que han recibido aprobación oficial, aunque afirma necesitar 56 adicionales.
Estos emplazamientos podrían albergar en total a 65,000 personas, según cálculos de la Organización Mundial de las Migraciones (OIM).
Por otra parte, la ayuda alimentaria ha llegado a cerca de un millón de víctimas del sismo, a pesar de lo cual las informaciones dan cuenta de que la frustración se adueña cada vez más de la población debido a que el reparto de comida y de suministros sigue siendo deficiente.
Sobre la lenta vuelta a una situación de relativa normalidad en Haití, la ONU señaló que una de las acciones más urgentes será la remoción de escombros y limpiado de calles, con unos 20 millones de metros cúbicos de desechos a retirar.
Unas 32,000 personas fueron contratadas en un programa de “trabajo por efectivo” gestionado por la organización mundial, con el fin de que efectúen esas labores y al mismo tiempo se dinamice en algo la economía local.
El objetivo es dar trabajo a un total de 200,000 personas en la fase culminante del programa.
ONU toma las riendas.
Tras 19 días de ayuda y descoordinación, ha tenido que ser la ONU con su Programa Mundial de Alimentos, la que imponga un poco de sensatez.
Desde el domingo, diseñó 16 puntos de distribución y asignó cada uno de ellos a una ONG de probada trayectoria.
Los voluntarios de cada ONG acuden cada tarde a los campamentos que se encuentran a dos kilómetros a la redonda de su punto de distribución, preguntan por los líderes vecinales y empiezan a repartir cupones entre las mujeres. Sólo entre ellas.
El sistema se prolongará durante 15 días y sus efectos ya se dejan ver en las calles.
La ayuda va dejándose notar, pero Haití sigue siendo Haití. Por eso, en los barrios más peligrosos como Cité Soleil las autoridades aún no se ha encontrado la forma de hacerles llegar la ayuda.
Igualmente, los turistas humanitarios siguen llegando y no dejan de contribuir a la confusión y a los atascos.
Algunas grandes ONG no siempre son un ejemplo de eficacia y altruismo. El primer ministro de Haití, Jean Max Bellerrive, se quejó de que la coordinación ha sido muy difícil porque las ONG se peleaban entre ellas. Dijo que hay “discusiones extremadamente difíciles” entre el Gobierno, los donantes y las citadas organizaciones.