Decenas de miles de personas se manifestaron ayer en protesta por la catástrofe causada por el buque griego "Prestige", cuyo segundo vertido de fuel alcanzó las costas españolas de Galicia y agrava un desastre ecológico de consecuencias incalculables.
Unas 200,000 personas, según fuentes de la plataforma "Nunca máis" (Nunca más) y de la Policía Municipal, recorrieron las calles de la ciudad de Santiago de Compostela (noroeste) para pedir que no vuelva a ocurrir un siniestro como el ocasionado por el "Prestige".
El vicepresidente primero del Gobierno español, Mariano Rajoy, informó ayer que la mancha principal, de 100,000 metros cuadrados, vertida en una segunda oleada por el petrolero se sitúa a 34 kilómetros (19 millas) de Corrubedo, en la costa gallega, a donde ya han llegado fragmentos de la misma.
En las últimas horas pequeños derrames han afectado a una decena de playas de Valdoviño, en las cercanías de la localidad de Ferrol, en la provincia de La Coruña, precisó Rajoy.
El también portavoz del Gobierno español afirmó que "hay posibilidades de que más manchas alcancen a la costa", si bien dijo que no se pueden hacer "afirmaciones categóricas" sobre la llegada de una nueva marea negra.
Rajoy, que ayer se reunió en Caión (La Coruña) con representantes de una veintena de cofradías, apuntó que la zona que corre más riesgo de recibir nuevos vertidos de fuel es la que está entre Cabo Touriñán y Fnisterre, el extremo más occidental de Europa.
Fuentes de Protección Civil y municipales confirmaron que vertidos de fuel procedentes del petrolero alcanzan ya el cabo de Touriñán y los municipios de Muxía y Camariñas, en la provincia de La Coruña. Asimismo, otros derrames han llegado a Finisterre, Carnota y Valdoviño, agregaron dichas fuentes.
Estos vertidos proceden de una segunda oleada de fuel liberado por el "Prestige", que se partió en dos y se hundió el pasado día 19, tras zozobrar seis días antes y derramar más de 4,000 toneladas de crudo que provocaron una primera marea negra.
"Gobierno dimisión", "Aquí se nota, aquí se ve, el pueblo está en pie" fueron algunas de las proclamas repetidas por los asistentes a la marcha de Santiago de Compostela, en la que también participó José Luis Rodríguez Zapatero, líder del opositor Partido Socialista (PSOE), que fue increpado por algunos manifestantes y quien pidió "responsabilidades" por la gestión de la crisis.