El ex presidente, Slobodan Milosevic lanzó ayer una enérgica defensa en su juicio por crímenes de guerra, en la que consideró su caso como una "distorsión de la historia" del colapso de Yugoslavia en los 90.
Milosevic, de 63 años, fue desafiante cuando comenzó su defensa contra los cargos de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra en Croacia, Bosnia y Kosovo.
El ex presidente yugoslavo, quien desea llamar a 1,000 testigos, incluidos el premier británico Tony Blair y el ex presidente Bill Clinton, apuntaba al aire con sus anteojos mientras acusaba al tribunal de ser ilegal.