Un gran secretismo rodeó ayer el paradero del primer ministro y presidente interino chechén, Anatoli Popov, quien, según su servicio de seguridad, fue envenenado el pasado sábado, una semana antes de los comicios presidenciales en la separatista Chechenia.
Ayer por la mañana, el entorno de Popov confirmó que fue "envenenado" deliberadamente y que su estado se había agravado; después, el hospital del Kremlin donde lo atendían confirmó que no lo tenían como paciente, y de noche el Ejecutivo chechén afirmó que ya estaba volando a Grozni.
El Kremlin señaló que desconoce el paradero del político; médicos independientes cuestionaron los contradictorios diagnósticos oficiales y la guerrilla chechena opinó que fue envenenado por el líder prorruso de Chechenia y favorito de Moscú en los comicios, Ajmad Kadírov.
"En una palabra, el estado de Popov es tan grave que nadie quiere hablar de ello, pues el envenenamiento del primer ministro y ahora presidente en funciones se ha convertido en un enorme problema político para Chechenia", resumió el diario digital "Gazeta.ru".
El primer ministro chechén fue hospitalizado en Grozni y más tarde trasladado a la Clínica del Kremlin después de que en la noche del sábado se sintiera repentinamente mal, tras participar en una comida oficial en el distrito de Gudermés, patria chica de Kadírov.
Popov, de 43 años, fue impuesto a Kadírov por Moscú y este mes lo sustituía como jefe de la Administración provisional de la república mientras éste hace campaña electoral.