La situación política en Bolivia ha dado un giro inesperado con la decisión del Senado, controlado por la oposición, de aprobar una consulta para que los bolivianos decidan la continuidad o la revocación tanto de Morales y su vicepresidente, lvaro García Linera, como de los nueve prefectos (gobernadores) del país.
Evo Morales aceptó "contento" y con "satisfacción" un reto que llega prácticamente en el ecuador de su mandato y con un "récord" de permanencia en el sillón presidencial de Bolivia si se compara con cada uno de sus cuatro antecesores.
Su partido, Movimiento al Socialismo (MAS), que finalmente votó a favor del revocatorio, tampoco teme la consulta y cree que Morales saldrá ratificado, aunque critica el "oportunismo" de la oposición.
Pero el desafío de un "plebiscito" sobre su mandato se plantea en un momento de profunda crisis política e institucional en una Bolivia dividida entre el proyecto de "refundación constitucional" del mandatario indígena y el movimiento autonomista de seis regiones gobernadas por opositores.
Analistas como Ximena Costa y Carlos Cordero coinciden en que Morales corre el riesgo de perder un referéndum revocatorio en este momento.
Según Costa, Morales conserva intacto un tercio de electorado "fiel", pero el resto de eventuales votantes son opositores o bolivianos que le apoyaron en 2005 pero que ahora se sienten "defraudados" con su gestión.
Jorge Lazarte, ex constituyente y analista, advierte de que "este es el momento de mayor debilidad" de un Gobierno que "está pagando muy duramente sus errores" y que además no ha resuelto "los problemas de fondo del país".
En cualquier caso, la principal duda que se plantea es si el referéndum revocatorio es la solución para Bolivia, después de que, hasta el momento, hayan fracasado todos los intentos de diálogo y negociación entre Gobierno y opositores a pesar incluso de la mediación de la Iglesia y de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Cifras.
días será el plazo que tendrán las autoridades electorales para llevar a cabo la consulta popular donde los bolivianos decidirán el futuro de sus autoridades.
años tiene la administración de Evo Morales en el poder, y este se ha manejado de forma muy confusa y con el apoyo del presidente Hugo Chávez.