La fiesta musulmana del Aid al Adha quedó empañada ayer por una avalancha humana en la que murieron 244 personas en Mina, cerca de La Meca, en el balance más mortal en siete años de dramas sucedidos durante la peregrinación musulmana anual. Además de los 244 muertos, cuyas nacionalidades aún no se conocen, más de 200 peregrinos resultaron heridos en la avalancha, ocho de ellos gravemente, señaló el ministro saudita de Peregrinaciones, Iyad ben Amín Madani, en conferencia de prensa.
La avalancha se produjo durante la lapidación de uno de los pilares que simbolizan al demonio, un ritual muy arriesgado debido al gran número de gente que participa sin dejar de moverse.
El drama se produjo a las 09H00 (06H00 GMT) y duró 27 minutos. La lapidación, en la que participan cientos de miles de personas, se reanudó tras una interrupción de casi dos horas y media.
"Pensamos que la mayoría de los muertos son peregrinos ilegales" sin autorización para hacer la pereginación, afirmó el ministro, según el cual se trata de "musulmanes venidos para la "omra" (pequeña peregrinación que se efectúa durante todo el año) y que se quedaron, así como sauditas o residentes infiltrados" entre los peregrinos.
Durante los últimos 12 meses, 2.3 millones de musulmanes efectuaron la "omra" y de ellos el 12% se quedó en el reino. El ministro también explicó el drama por las trabas causadas a los peregrinos por los efectos personales de los "peregrinos ilegales". Mencionó colchones que obstaculizaban la marcha de los fieles.
Un oficial de policía, el comandante Naser al Ajmi, declaró a la AFP que se habían desplegado 10,000 policías en la región de Mina para canalizar a los peregrinos, cuyo número se evaluó este año en 1.9 millones. Tras el drama, otros 2,000 miembros de la guardia nacional fueron enviados al lugar como refuerzo.
Cuando el ritual de la lapidación termina, los peregrinos se dirigen a la Gran Mezquita de La Meca para visitar la Kaaba, el templo más sagrado del Islam.
Pese a la presencia de las fuerzas de seguridad saudíes, encargadas de evitar las aglomeraciones y pese también a que las autoridades han ensanchado este paso, cercano a de la mezquita de Mina, vecina de La Meca y a unos 700 kilómetros de la capital saudí, otro año se han repetido las mismas terribles imágenes: frustración, impotencia, centenares de personas muertas tras ser pisoteadas por la masa y un número similar de heridos, según el ministerio de Interior saudí.
La peregrinación a La Meca es uno de los cinco pilares del Islam y todos los musulmanes están obligados a llevarlo a cabo al menos una vez en la vida si tienen los medios económicos para ello.
En 2003, 14 peregrinos perecieron en una avalancha ocurrida durante la lapidación de Satanás. En 2001, 35 fieles murieron, asfixiados o pisoteados, en una avalancha humana semejante en el valle de Mina. En 1998, al menos 118 peregrinos perecieron y más de 180 resultaron heridos en un tumulto en la misma zona, en el tercer día de este ritual.
Pero el drama más sangriento de esta peregrinación se produjo en julio de 1990, cuando 1,426 peregrinos murieron asfixiados en una gran avalancha humana en el túnel de Mina.
El ritual de lapidación de Satán, que marca el primer día de la fiesta de Aid Al Adha, se extiende durante tres jornadas y consiste en lanzar cada día siete piedras contra cada uno de estos tres pilares, de 18 metros de alto, situados en un recorrido de 272 metros.
Según la tradición, en este lugar, el diablo se apareció en tres ocasiones: primero a Abraham, después a su mujer, Hagar, y después a su hijo, Ismael.
Para mostrar su desprecio, la familia de Abraham le lanzó en cada ocasión siete piedras y este gesto se perpetuó hasta hoy en día, cuando miles de musulmanes completan su peregrinación con este ritual.
Para la fiesta de Aid Al Adha, cada peregrino debe también sacrificar un animal, normalmente un cordero, en recuerdo del gesto realizado por Abraham.