La preocupación cunde en el mundo árabe a causa del repentino deterioro de la salud de Yasser Arafat, ya que se teme que su eventual desaparición produzca un enorme vacío de poder en los territorios palestinos.
La inquietud es evidente en los círculos políticos, pero también en las calles de las principales capitales, como El Cairo.
"Sin duda, la pérdida de Arafat en este momento crítico podría desencadenar no sólo una batalla por el poder, sino también una oleada de disturbios en los territorios palestinos de los que Israel se aprovecharía", dijo Dia Rashuan, investigador del prestigioso Centro de Estudios Estratégicos Al-Aharan, en Egipto.
"Tales algaradas tendrán una negativa repercusión en toda la región, y en especial en los países vecinos a los territorios ocupados", agregó.
Por su parte, Israel se prepara para un dramático cambio en el paisaje político palestino y el riesgo de caos en Cisjordania y Gaza tras la eventual desaparición de su histórico enemigo.
El gobierno del primer ministro Ariel Sharon repite desde hace meses que el líder palestino de 75 años no es más que "asesino" y "un obstáculo para la paz", pero el deterioro de su salud desató un interés generalizado en Israel.
La Policía israelí sigue con detenimiento la situación en Ramala (Cisjordania) debido al carácter altamente sensible que tendría la muerte de Arafat, especialmente en el área este de Jerusalen, en pleno mes de Ramadan, el periodo sagrado de los musulmanes, dijeron ayer fuentes policiales.