El presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, celebró ayer su controversial reelección, con una advertencia a los rivales de que enfrentará con mano dura las protestas contra su gobierno.
En palabras difundidas por la televisión estatal de país africano, Mugabe dijo a cientos de asistentes a una celebración en su pueblo natal, Zvimba, 100 kilómetros al noroeste de Harare, que no existe cuestionamiento para una repetición de las elecciones presidenciales, que, según sus críticos, ganó de forma fraudulenta el 9 y el 10 de marzo.