Las mujeres saudíes han comenzado a denunciar que a pesar de que tienen prohibido conducir en su país, deben pagar las multas impuestas a sus coches, siempre llevados por hombres, debido a un nuevo sistema de tráfico al que muchas de ellas se oponen.
Desde que las autoridades saudíes dieron luz verde a la emisión de carnés de identidad para mujeres hace tres años, miles de ellas se han animado a comprar coches, a pesar de que saben que en el ultraconservador reino saudí no pueden conducir.
Para desplazarse en su propio coche necesitan un conductor, que debe ser o un chofer con la documentación oficial, o un miembro masculino de la familia de la dueña del vehículo.
A Sara, una profesora residente en Riad y que nunca ha conducido en Arabia Saudí, le llegó a principios de semana un mensaje de móvil de la Dirección General de Tráfico que le informaba de que debía pagar una multa de unos 80 dólares por haber superado el límite de velocidad permitido.
Sara, al igual que otras mujeres, se ha animado a denunciar en los medios saudíes esta situación causada por el nuevo sistema de tráfico, denominado "Saher" (vigilante en árabe), y pedir que no les pongan más multas si ellas no pueden conducir.