El secretario general de la Liga Arabe, Amro Musa, difirió ayer en público con el presidente de la Autoridad Provisional en Irak, el estadounidense Paul Bremer, con respecto a las prioridades necesarias en ese país.
Musa insistió en que "la reconstrucción de Irak debería hacerse bajo la supervisión de la ONU" y en que "debe haber un calendario" para llevarla a cabo, en su intervención ante el plenario de la asamblea del Foro Económico Mundial que se celebra actualmente en la orilla jordana del Mar Muerto.
Bremer subrayó por su parte que confía en la capacidad del pueblo iraquí de "gestionar sus propios recursos y su gobierno", aunque dijo que "eso llevará tiempo", y por ello será necesario primero un "consejo político" en el que participen dirigentes de la antigua oposición.
Ante estos comentarios, Musa replicó que "hay preocupación en el mundo árabe" sobre el retraso en la formación de "un gobierno interino o de transición" en Irak que represente de verdad al pueblo iraquí.
La compañía petrolera estatal de Nigeria, la National Petroleum Corporation, negó haber recibido informes de pérdidas en el oleoducto que explotó.
Los pobladores de la zona dijeron que habían reportado la ruptura y expresaron su enojo por el hecho de que ese tramo del oleoducto no fue cerrado.
Por su parte, el portavoz de la compañía petrolera, Ndu Ughamadu, culpó de la ruptura a ladrones que buscaban robar combustible.
Cientos de lugareños estaban recogiendo crudo derramado cuando se produjo la explosión, que ocurrió el jueves pero sólo se divulgó días después, a partir de la llegada en masa de las víctimas al hospital local.
La práctica de sustraer combustible de los oleoductos es común en un país donde los problemas técnicos en las refinerías suelen causar escasez de gasolina.
El corresponsal de la BBC en Nigeria dijo que en la escena de la explosión se observaban esqueletos dispersos sobre el suelo carbonizado, además de familiares de las víctimas recogiendo cenizas de sus seres queridos.