El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, pidió ayer a los legisladores y a sus conciudadanos en general que participen en una guerra santa para erradicar al extremismo, durante una sesión conjunta de ambas cámaras en el Parlamento.
“Hago un llamado a ustedes y al pueblo de Pakistán para lanzar una yihad (guerra santa) contra el extremismo”, afirmó.
Se trataba del primer discurso de Musharraf frente una sesión conjunta de la Asamblea Nacional y del Senado desde que dio el golpe de Estado, en 1999. Durante los 40 minutos que duró su alocución, los miembros de la oposición protestaron ruidosamente, gritando “¡Vete, Musharraf, vete!”.
El jefe del Estado afirmó que Pakistán se encuentra en una encrucijada debido a las acusaciones de la comunidad internacional.
Musharraf recordó las acusaciones de que los territorios tribales pakistaníes son una fuente de terrorismo en Afganistán y que también se registran actos de terrorismo en la Línea de Control en Cachemira.
“Pakistán proyecta al mundo la imagen de una sociedad extremista e intolerante, y también es señalado por supuesta proliferación de tecnología de armas nucleares”, dijo.
“Tenemos que tomar decisiones importantes para corregir esa imagen. En caso contrario, nuestras futuras generaciones tendrán que pagar un alto precio por nuestra negligencia y falta de acción”, declaró.
Agregó que Pakistán deberá erradicar las actividades terroristas de las zonas tribales. Luego indicó que la única forma de hacer frente a las acusaciones de terrorismo en Cachemira es intentar obtener un acuerdo pacífico y justo respecto a ese territorio.