El ministro de Seguridad Nacional de Israel visitó ayer un templo de Jerusalén que es un lugar sagrado para judíos y musulmanes, enfureciendo a clérigos islámicos que calificaron la visita como una provocación.
El Ministerio de Seguridad Nacional dijo que el ministro Tsahi Hanegbi estuvo 30 minutos en el lugar, conocido por los judíos como Monte del Templo, el sitio más sagrada del judaísmo, y venerado por los musulmanes como al-Haram al-Sharif, uno de los lugares más sagrados del Islam.
El Ministerio dijo en un comunicado que Hanegbi, acompañado por el viceministro de Seguridad Nacional, Michael Ratzon, y oficiales de la policía, inspeccionaron los preparativos policiales para garantizar la seguridad en el mes del Ramadán, el periodo de ayuno islámico, que comienza la semana próxima.
El templo en la amurallada ciudad de Jerusalén ha sido un punto candente entre palestinos e israelíes, pero la visita del ministro concluyó sin violencia.
El jeque Hussein al-Khatib, director del fideicomiso religioso Waqf Islámico, dijo que Hanegbi había entrado en el complejo sin la aprobación de Waqf.
"Esta es una visita provocativa y un intento de despojarnos de nuestras responsabilidades", dijo a Reuters Khatib.
El Waqf, que está a cargo del complejo desde 1967, dijo que había prohibido la entrada de quienes no fueran musulmanes a la mezquita después de una vista de Ariel Sharon, entonces líder de la oposición en Israel y ahora primer ministro, a la que siguieron enfrentamientos en septiembre del 2000.
El gobierno de Israel decidió este verano permitir que los judíos y turistas visiten al complejo del templo a pesar de la oposición de Waqf.
El Ministerio de Seguridad Nacional dijo que la presencia de Hanegbi también marcaba el período en el que el templo se abrió a turistas y judíos.
El grupo militante islámico Hamas denunció la visita de Hanegbi y la calificó como un acto de agresión. "Estamos seguros de que esta violación agravará la revuelta y la resistencia contra la ocupación", expresó el grupo en un comunicado. Los palestinos comenzaron una revuelta por su independencia en septiembre del 2000.