La hija del agente de inteligencia cubano Gerardo Hernández, liberado hace dos semanas en el marco de un histórico anuncio de relanzamiento de las relaciones entre la Isla y Estados Unidos, nació ayer.
“Gema nació por cesárea y pesó 7 libras y 1 onza”, informó el periódico oficial Granma.
La niña fue concebida por inseminación artificial mientras su padre se encontraba preso en Estados Unidos.
La liberación del agente fue parte de la flexibilización y los diálogos secretos que finalmente llevaron al presidente Barack Obama y su colega cubano, Raúl Castro, a anunciar el 17 de diciembre la normalización de los nexos diplomáticos y la liberación por parte de La Habana del contratista estadounidense preso Alan Gross y por el otro el regreso a la nación caribeña de Hernández y otros dos agentes.
Adriana Pérez, esposa de Hernández, sorprendió a los cubanos, quienes la vieron aparecer con un enorme vientre en el recibimiento a su esposo.
Ella fue una de las más activas entre los familiares que a lo largo de 16 años reclamaban el regreso a Cuba de cinco agentes presos en 1998 y condenados a severas penas de prisión.
El estado de salud de madre e hija “es bueno”, dijo un locutor del noticiero al dar a conocer el nacimiento. No se ofrecieron otros detalles.
Hernández fue detenido el 12 de septiembre de 1998 en Estados Unidos por conspiración.