Difundido hoy por la Confederación Internacional de Sindicatos (CIS), el informe abarca a 143 países y pone un año más a Latinoamérica en cabeza de asesinatos y represión de trabajadores involucrados en actividades sindicales con 49 muertes.
En esta ocasión, el informe presta especial atención a las revoluciones sociales en el mundo árabe, donde la población, encabeza por los jóvenes, pide democracia y trabajo.
El informe destaca que, además de las 90 personas que perdieron la vida en 2010 a causa de su participación en actividades sindicales legítimas, otras 75 recibieron amenazas de muerte.
También se documentan cerca de 2.500 detenciones y 5.000 despidos de sindicalistas, y se señala que muchos otros casos nunca llegaron a ser comunicados debido al clima de temor e intimidación en que muchos trabajadores desarrollan sus actividades sindicales.
Latinoamérica fue el área geográfica más letal para los sindicalistas, y sólo los asesinatos registrados en Colombia suponen el 55 por ciento de los ocurridos en todo el mundo.
Además de Brasil, El Salvador, Honduras, también se registraron asesinatos en Bangladesh, Pakistán, Suazilandia y Uganda.
En Irán, un docente sindicalista fue ahorcado tras un simulacro de juicio en el que se ignoraron las normas más elementales de la justicia, a pesar de las protestas internacionales.
El informe destaca asimismo que en Bielorrusia, Birmania, Camboya, Yibuti, la Federación Rusa, Honduras, Irán, Nepal, Nicaragua, Nigeria, México, Filipinas, Suazilandia o Zimbabue, muchas organizaciones sindicales continúan operando en un clima de violencia y amenazas constantes.
El informe señala que, aunque la denegación de derechos fundamentales en el trabajo, especialmente para los jóvenes, fueron especialmente marcados en los países árabes, esa tendencia no se limita a esa zona del mundo.
"Por todo el mundo, los trabajadores, las comunidades y las poblaciones demandan los derechos básicos de tener un trabajo decente y una vida digna, y en muchos países estas personas debieron enfrentarse a violencia e incluso asesinatos por parte de los gobiernos o de las patronales", señaló la secretaria general de la CIS, Sharan Burrow.
Se destaca asimismo que la crisis del empleo, consecuencia de la crisis económica mundial, prosigue en todo el mundo, puesto que no han introducido los cambios necesarios para crear y mantener el empleo.
"La desigualdad que fue un factor determinante a la hora de sumir al mundo en la crisis económica, continúa aumentando, y las violaciones de las normas fundamentales del trabajo constituyen la causa primordial de estas desigualdades", señala el texto.
El informe describe numerosos casos de represión de las actividades sindicales y de la manifestaciones en demanda de mejoras sociales y se incluyen casos registrados en Bangladesh, Corea del Sur, Camboya, Egipto, Emiratos rabes Unidos, India, Irán, Nigeria, Panamá, Filipinas, Qatar, Túnez y Yemen, entre otros.
En Panamá, 700 personas resultaron heridas y 101 detenidas cuando las autoridades reprimieron las protestas de trabajadores contra la eliminación de garantías legales esenciales de la legislación laboral.
La prohibición total del sindicalismo continuó aplicándose en numerosos países, particularmente en Birmania, Arabia Saudí y Emiratos rabes Unidos, mientras que en otros lugares se dieron severas restricciones al derecho de huelga, destaca el informe.
El sistema de un único sindicato oficial controlado o apoyado por el Estado sigue vigente en China, Laos, Siria, Corea del Norte o Vietnam, entre otros.
Otras deficiencias señaladas incluyen una aplicación deficiente o inexistente de la legislación laboral, incluyendo la falta de inversión en la inspección de trabajo, un trato inaceptable a los trabajadores migrantes y la explotación de la mano de obra esencialmente femenina en zonas francas industriales.