Decenas de miles de personas rodearon ayer la sede legislativa de Hong Kong para protestar contra el gobierno por su proyecto de ley antisubversiva, aumentando la presión sobre el jefe del Ejecutivo del territorio.
Los organizadores dijeron que unos 50,000 manifestantes tomaron parte en la protesta, que terminó pacíficamente tras unas horas. Arrastrando imágenes de la impopular autoridad apoyada por Pekín y de varios de sus ministros, algunos manifestantes gritaban: "Retírate Tung Chee-hwa".
La manifestación en el corazón del distrito financiero de Hong Kong se produjo una semana después de que medio millón de manifestantes se echaran a la calle para mostrar su oposición a que se apruebe la ley antisubversión, en la mayor manifestación en la ciudad desde la matanza de la Plaza de Tiananmen de Pekín, en 1989.
Académicos, políticos y activistas de derechos humanos hicieron discursos apasionados contra el gobierno de Tung Chee-hwa por no escuchar al pueblo y en favor de una mayor democracia.
"Nos has degradado al no escuchar nuestros puntos de vista (...) queremos sufragio universal", expresó el académico Chan Kin-man en medio de la aprobación popular.
Los manifestantes se apiñaron en espacios abiertos y también en calles adyacentes al edificio legislativo. Elevaban sus puños al unísono en medio de canciones de valor y patriotismo. Cientos de policías se encontraban en la zona, dirigiendo el tráfico.
El extendido malestar sobre el proyecto de ley de seguridad presentado por el jefe del ejecutivo, Tung Chee-hwa, y su fracaso en revitalizar la economía han desembocado en la mayor crisis política de Hong Kong en varios años.
La misión de 32 especialistas militares estadounidenses, que incluye un grupo de Marines expertos en seguridad y ha sido vista como la precursora de una fuerza mucho mayor, comenzó mejor su día de trabajo ayer, en comparación con el martes.
Las fuerzas leales a Taylor, quien está acusado de instigar a la guerra en Africa Occidental y es buscado por un tribunal de crímenes de guerra en Sierra Leona, impidieron el martes que el equipo de evaluación llegara a un campamento de refugiados en las afueras de Monrovia.
Taylor calificó el incidente de "disparate diplomático" y dijo que la embajada de Estados Unidos debía haber coordinado con el gobierno el acceso al campamento de refugiados.