TESTIMONIO DE UN DAMNIFICADO
- “Bueno, la primera tormenta me inundó la casa y el dueño dice que hay una gran rajadura en el techo, por lo que existen posibilidades de que esta tormenta provoque más daño”, señaló John Lewis en un albergue de la ciudad de New Rochelle.
Un nuevo temporal se cierne sobre la región de Nueva York-Nueva Jersey, donde persiste el frío y continúan las labores de limpieza tras el paso de la supertormenta Sandy, y amenaza con causar ventarrones de hasta 90 kph, más erosión en las costas, inundaciones y lluvia para mañana.
Las temperaturas bajaron hacia el punto de congelación, con lo que decenas de miles de personas sin electricidad en el litoral del Atlántico han comenzado a caer en cuenta de que tendrán que hallar algún otro lugar para quedarse.
Los más afectados especialmente fueron los miles de habitantes de viviendas públicas; no tienen a dónde ir y se guarecen en apartamentos que ahora carecen de iluminación las 12 horas de la noche.
Más de un millón de estudiantes se sumaron a la hora pico matutina por primera vez desde la tormenta, y muchos conductores tuvieron que esperar, y algunos de ellos dormitaban en sus vehículos, mientras hacían largas filas para cargar gasolina. Otros viajeros abarrotaron el servicio limitado de trenes de Long Island a tal grado que algunos no pudieron abordar.
La nueva tormenta preocupó a los habitantes de grandes franjas de la región, donde la normalidad había regresado un poco.
“Prepárense para más apagones'', dijo Joe Pollina, del Servicio Meteorológico Nacional. “Quédense en casa. Aprovisiónense”, apuntó. “Sandy” dejó más de 100 personas muertas en 10 estados. Medio millón de personas continuaban sin electricidad en Nueva York y más de 800,000 en Nueva Jersey, una semana después de la tormenta.
Las autoridades comenzaban a preguntarse dónde podrían ser albergadas las decenas de miles de personas de la región densamente poblada alrededor de la ciudad más grande de Estados Unidos cuyas casas podrían estar inhabitables durante semanas o meses.
Bloomberg dijo que podría ser necesaria la reubicación de entre 30,000 y 40,000 neoyorquinos _una tarea monumental en una ciudad donde la vivienda es escasa y cara_, aunque señaló que el número podría bajar a 20,000 dentro de un par de semanas a medida que se restablezca la electricidad en más partes.