Los estudiantes de la Universidad Politécnica de Virginia iniciaron las clases entre el amargo recuerdo del tiroteo ocurrido en abril.
Entre el amargo recuerdo de la tragedia los estudiantes se preparan para la presentación de un monumento que recordará para siempre en el campus las muertes de 27 estudiantes y cinco profesores del centro.
El monumento conmemorativo, situado dentro del campus, consta de 32 piedras con los nombres de las víctimas grabadas sobre ellas y colocadas en semicírculo.
Estas rocas, de la misma caliza gris con la que están construidos muchos de los edificios universitarios, reemplazan a las colocadas por un grupo de estudiantes frente al aulario "Norris Hall", donde ocurrió el tiroteo, durante los días posteriores a la tragedia.
Con el fantasma de la masacre la Politécnica de Virginia se ha equipado con medidas de seguridad tales como cerrojos en el interior de las clases, seguridad 24 horas en las puertas de las residencias o un sistema de recepción de mensajes de texto de emergencia de la universidad.
El pasado 16 de abril ocurrieron dos tiroteos en la Universidad Politécnica de Virginia que dejaron tras de sí un saldo de 33 muertos, incluido el agresor, que se suicidó después de perpetrar los disparos.
Las autoridades identificaron al autor de la masacre como Cho Seung Hui, un surcoreano de 23 años, inmigrante legal, que estudiaba en la universidad y considerado por los que le conocían como "solitario".