El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró hoy que la reforma del sistema de salud, cuya aprobación en el Congreso ha promovido incansablemente, beneficiará sobre todo a las pequeñas empresas del país.
En su habitual discurso radiofónico de los sábados, señaló que esa reforma "les permitirá comprar planes en un mercado especializado en seguro médico y ofrecerá créditos tributarios para ayudarles a entregar beneficios a sus trabajadores".
El presidente apoyó sus afirmaciones en datos de un informe difundido paralelamente por el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca.
Según ese informe, las empresas con menos de 20 trabajadores representaron en 2006 aproximadamente el 18 por ciento de todas las fuentes de empleo del sector privado.
El presidente manifestó que debido a que no tienen el poder negociador de las grandes empresas, las más pequeñas tienen que afrontar mayores costos administrativos por persona y pagan hasta el 18 por ciento más por los mismos seguros de salud, costos que reducen sus ganancias y son pasados a sus empleados.
Añadió que como resultado, son menores las probabilidades de que los pequeños empresarios ofrezcan seguros de salud.
Se calcula que casi 50 millones de estadounidenses carecen de ese seguro en un momento en que los costos de la atención médica siguen aumentando.
"Eso es insostenible, es inaceptable y va a cambiar cuando se promulgue la ley de reforma de los seguros de salud", prometió.
La reforma del servicio médico se ha convertido en un punto de enfrentamiento en el que sus detractores afirman que contribuirá a aumentar el déficit fiscal.
Por su parte, Obama y quienes lo apoyan aseguran que, por el contrario, en última instancia la reforma será uno de los puntales en la reducción de ese déficit.
Pero en su discurso, el presidente aseguró que "después de mucho trabajo en el Congreso" se está "más cerca que nunca de aprobar finalmente la reforma que reducirá costos, ampliará la cobertura y proporcionará más opciones a nuestras familias y empresas".
Obama también denunció que tanto la oposición política como la de los grupos de interés se han opuesto a la reforma con la intención de producir un daño a su Gobierno.
"Sé que hay quienes nos están instando a postergar la reforma. Y algunos hasta han admitido que es una táctica concebida para evitar cualquier tipo de reforma", dijo.
"Hay quienes incluso han admitido que, independientemente de sus méritos, se debe detener la reforma para perjudicar a mi gobierno políticamente", agregó.
"Dejaré que ellos le expliquen esto al pueblo estadounidense", señaló.
Añadió que este debate "no es un juego político para los estadounidenses, y ellos no se pueden dar el lujo de seguir esperando la reforma".