Obama pasa al ataque y gana un tenso debate en el que Romney mantuvo el tipo
Las primeras encuestas sobre el debate celebrado en la Universidad Hofstra, a las afueras de Nueva York, dan como ganador a Obama pero no por mucho margen sobre Romney.
El presidente de EEUU, Barack Obama, aprendió la lección de Denver y fue mucho más enérgico y agresivo ante el republicano Mitt Romney en un segundo debate entre ambos lleno de momentos tensos y con el protagonismo de los temas económicos, la inmigración y el ataque al consulado estadounidense en Libia.
Las primeras encuestas sobre el debate celebrado en la Universidad Hofstra, a las afueras de Nueva York, dan como ganador a Obama pero no por mucho margen sobre Romney, quien no se dejó avasallar, y asestó también duros ataques al presidente y candidato a la reelección.
El debate estuvo moderado por la periodista de CNN Candy Crowley, participaron 80 votantes indecisos de los que solo 11 pudieron formular una pregunta y los candidatos se levantaron constantemente de sus butacas para defender sus posiciones, gesticular e interrumpir al rival.
Romney "no tiene un plan de cinco puntos, sino uno de un solo punto" que es "asegurarse de que los más ricos juegan con diferentes reglas", dijo Obama al inicio del cara a cara con una actitud desafiante que mantuvo hasta el final.
En los primeros compases del duelo el presidente repitió varias veces la frase: "No es verdad" cuando Romney manifestó que la producción petrolera ha caído durante su Gobierno y lo acusó de ser responsable de la subida del precio de la gasolina.
Durante la discusión sobre la política energética el debate se calentó, ambos candidatos se pusieron de pie y se interrumpieron mutuamente.
Romney replicó que, con su historial, el mandatario no puede presentarse como "el señor del gas, del petróleo y del carbón", y prometió que él llevará a Estados Unidos a la independencia energética "en ocho años".
El único espacio para la política exterior se lo llevó Libia y Obama aseguró que él es "el responsable último" de la gestión del atentado del pasado 11 de septiembre contra el consulado estadounidense en Bengasi que mató al embajador Chris Stevens y a otros tres ciudadanos. (Lea también Obama asume responsabilidad por ataque en Bengasi)