Obama, un presidente pragmático retado a superarse a sí mismo
En 2009, tras una campaña electoral seguida con devoción en todo el mundo, Obama se convirtió en el primer presidente negro de la historia del país.
Es buen orador y se le llegó a denominar el "Kennedy negro", admira el sentido del deber de Abraham Lincoln y su reforma sanitaria se compara con los logros de Franklin D. Roosevelt, pero ante todo Barack Obama es un pragmático que debe superarse a sí mismo en un segundo mandato como presidente de EE.UU.
En 2009, tras una campaña electoral seguida con devoción en todo el mundo, Obama se convirtió en el primer presidente negro de la historia del país y despertó en los estadounidenses una esperanza parecida a la que se generó cuando John F. Kennedy se comprometió en la década de los sesenta del siglo pasado a llegar a la Luna.
Pero no ha sido Kennedy la fuente inspiradora para un primer mandato con el que Obama ha dejado fríos a muchos por la escasez de logros sustanciales, sino Abraham Lincoln, decimosexto presidente de Estados Unidos y el que abolió la esclavitud.
Ni Lincoln ni Obama se habían postulado para otros cargos ejecutivos antes de ser elegidos para ocupar la Presidencia y ambos llegaron a lo más alto en momentos de profundas crisis en el país.
"Parte de lo que Lincoln nos enseña es que perseguir los ideales más elevados y una causa profundamente moral requiere que también te impliques y te ensucies las manos. Y eso incluye negociaciones y compromisos", reflexionó Obama en una entrevista con la revista "Time" en diciembre pasado.
Hoy jurará su cargo para un segundo mandato en una ceremonia pública frente al Capitolio con la Biblia que Lincoln usó al llegar a la Casa Blanca en 1861 y su discurso anual del Estado de la Unión lo pronunciará el 12 de febrero, día en que el asesinado presidente cumpliría 204 años.