Los obispos de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) acusarán ante el Papa Benedicto XVI al presidente del país, Hugo Chávez, y a "curas chavistas", por "los insultos" que les han dirigido por criticar una reforma constitucional.
Así lo anunció hoy el jefe de la Comisión de Medios de la CEV y arzobispo de la ciudad de Mérida, Baltazar Porras, que sostuvo que Chávez, algunos de sus ministros y sacerdotes de izquierda mantienen una "forma sistemática de querer insultar a la Iglesia".
Estos últimos buscan "exacerbar la paciencia" y que se tomen en su contra medidas canónicas "perfectamente permitidas", advirtió el prelado en declaraciones a la emisora caraqueña Unionradio.
Todo ello, dijo, será examinado en una próxima audiencia con el Papa Benedicto XVI en el Vaticano, al igual que los cambios a la Constitución que ha propuesto el gobernante y que la CEV calificó de "moralmente inaceptables", señalamiento que Chávez les devolvió.
El mandatario venezolano y otras autoridades gubernamentales "arremeten contra todos los cardenales y obispos que no están plegados a su gestión revolucionaria", sostuvo Porras.
Porras señaló que la reforma constitucional propuesta por Chávez es "presentada como piel de cordero, es decir muy atractivo, y no es tal".
"Ojalá los pobres se den cuenta que estamos en defensa de la posibilidad de que ellos vivan mejor", agregó.
Por su parte, Chávez, a mediados de mes, dijo que los católicos venezolanos sienten "verg enza de tener obispos moralmente inaceptables", e insistió en que la cúpula católica "está al servicio de la oligarquía" y como tal "avaló" el golpe de Estado que lo derrocó durante 48 horas en el 2002.
El arzobispo Porras describió a los sacerdotes a los que se opone como religiosos "que ahora aparecen como adalides de la Teología de la Liberación y de los pobres".
Pero, aclaró, al haberse convertido en "lacayos para sostener a este gobierno" le están haciendo "un flaco servicio" a una corriente del catolicismo que "emergió de una crítica al poder".
El gobierno de Chávez "no es sino una copia al carbón de lo que pasó en los años del sandinismo en Nicaragua" y en Venezuela existe ahora "un grupo de sacerdotes que se dedica de forma grosera a denigrar, calumniar y a decir cosas que rayan en lo increíble para no utilizar otro tipo de calificativo", agregó el prelado.
El arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa, instó la semana pasada a retirar la propuesta de reforma constitucional, tras lo cual el ministro de Información, William Lara, le advirtió que el derecho canónico "le prohíbe hablar de política" y lo conminó a "abandonar los símbolos cardenalicios" cuando lo haga.
El religioso defendió su derecho a cuestionar el proyecto de enmienda y negó que lo haga como un portavoz de grupos opositores a Chávez, como lo acusó el ministro.
"Para el pueblo -prosiguió Urosa-, lo mejor sería que esta propuesta se dejara a un lado" y no se insistiera en ir "contra de la libertad política, en contra del pluralismo, en contra de la libertad de pensamiento".
La Asamblea Nacional (AN, Parlamento) se reunirá mañana en sesión plenaria para iniciar una última lectura al proyecto de reforma que, dice Chávez, encaminará al país "al socialismo del siglo XXI".
Una vez sancionado, el texto será entregado al Consejo Nacional Electoral (CNE), probablemente el próximo viernes, tras lo cual tendrá 30 días para convocar el referendo en el que los venezolanos aprobarán o rechazarán la reforma.