Las autoridades ofrecieron más dinero y otros beneficios a residentes cuyas tierras fueron expropiadas para construir un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México, pero un grupo de una población afectada todavía rechaza vender a ningún precio.
Durante una entrevista televisiva ayer, el representante federal Francisco Curi no dijo cuánto están dispuestas las autoridades a pagar a los residentes. Anteriormente, funcionarios gubernamentales habían ofrecido a los agricultores 7 pesos (60 centavos de dólar) por metro cuadrado.
El actual aeropuerto está operando al límite de su capacidad y no puede crecer porque se localiza rodeado de áreas habitadas. El gobierno aprobó la construcción de otras instalaciones, con seis pistas, en las afueras de la ciudad, hacia el nordeste.
El secretario de Gobernación, Santiago Creel, se reunió con residentes que han negociado pacíficamente y prometió continuar con las conversaciones y ofrecer más dinero y otras prestaciones.