El comité de derechos humanos de la Asamblea General de la ONU adoptó hoy una resolución que expresa su "firme condena" a la violencia con la que la Junta Militar de Birmania (Myanmar) reprimió en el pasado septiembre las protestas pacíficas en contra de la situación interna del país.
La resolución presentada por Portugal en representación de la Unión Europea (UE) fue aprobada por 88 votos a favor, 24 en contra y 66 abstenciones.
China e India, los dos vecinos más importantes de Rangún, también votaron en contra de la resolución.
El texto manifiesta la "firme condena al uso de la violencia en contra de manifestantes pacíficos que ejercían el derecho a la libertad de opinión y expresión y a la reunión y asociación pacífica, y extiende sus condolencias a las víctimas y sus familias".
La resolución expresa "su seria preocupación por la sistemática violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales", así como "el ritmo lento de la reforma democrática" y el continuado arresto domiciliario a que está sujeta la líder opositora Aung San Suu Kyi.
Por ello, "insta con firmeza" al Gobierno birmano a respetar los derechos humanos y las libertades fundamentales, y a considerar la propuesta del enviado especial de la ONU a ese país, Ibrahim Gambari, de iniciar un auténtico diálogo con la oposición.
En ese sentido, el texto acoge con beneplácito las dos visitas realizadas por Gambari en los tres últimos meses a Birmania, así como la reciente del relator de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en ese, Sergio Pinheiro, a donde no había podido regresar desde 2003.
El embajador de Birmania ante la ONU, Kyaw Tint Swe, expresó su "rechazo" al texto auspiciado por la UE, a la que acusó de "presionar a mi país bajo el argumento de los derechos humanos.
"El documento está lleno de alegaciones infundadas que emanan de exiliados y remanentes de la insurgencia que llevan a cabo una campaña de desinformación sistemática contra Myanmar ayudada y financiada por poderosos países occidentales", dijo el diplomático.
Asimismo, criticó que su país fuera uno de las pocos a los que se les ha dedicado una resolución individual en este comité de la ONU, y reiteró que este tipo de temas tendrían que dirimirse en el nuevo Consejo de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra.
Kyaw Tint Swe aseguró que todos los detenidos a raíz de las protestas han sido liberados, con excepción de 91 personas "involucradas en actos de terrorismo".
La Junta Militar reconoce que 10 personas murieron y 3.000 fueron detenidas durante la brutal represión de las últimas protestas pacíficas encabezadas por los monjes budistas, aunque la disidencia calcula 200 fallecidos y cerca de 6.000 arrestados.
Birmania (Myanmar) está gobernada por los militares desde 1962 y no celebra elecciones desde 1990, cuando el partido oficial perdió estrepitosamente ante la coalición opositora encabezada por la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, unos comicios cuyos resultados jamás fueron reconocidos por los generales.