La Organización de las Naciones Unidas condenó ayer lo que calificó como “baño de sangre”' en la zona de guerra del norte de Sri Lanka, tras varios días de ataques con proyectiles que según un doctor del Gobierno mataron a por lo menos 1,000 civiles de la etnia Tamil, incluyendo a 106 niños.
Los voluntarios excavaron fosas comunes en zonas pantanosas, colocando de 50 a 60 cuerpos en cada fosa, explicó el doctor V. Shanmugarajah, que trabaja en un hospital provisional de la zona de guerra.