La Oficina en México del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) expresó hoy su preocupación de que el sistema penal mexicano discrimine a los indígenas, en particular por el proceso contra la otomí Jacinta Francisco Marcial que estuvo impregnado de irregularidades.
En un comunicado, la OACNUDH "expresa su preocupación porque el sistema penal pueda generar patrones de discriminación que tienen en especial impacto en la población indígena, particularmente en mujeres".
El representante en México de la OACNUDH, Alberto Brunori, se entrevistó con Jacinta Francisco Marcial, quien cumple una condena de 21 años de cárcel por el secuestro de seis policías y contra quien la Fiscalía anunció que no presentará cargos en un nuevo proceso.
La OACNUDH exhortó a las autoridades a "realizar una valoración exhaustiva" de las irregularidades procesales detectadas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) con el fin de respetar sus derechos y de sus coacusados.
La Oficina señaló que este caso evidenció las dificultades de las indígenas para acceder a la Justicia y contar con un perito traductor, que se respete su presunción de inocencia, y no se someta a dilaciones indebidas de su proceso penal.
"Asimismo, muestra los efectos negativos que implica utilizar el sistema penal como instrumento para resolver conflictos sociales", indicó el comunicado.
La oficina destacó el apoyo de las organizaciones civiles en la defensa de los derechos humanos de la indígena, y expresó su confianza en que pronto se logre su liberación y la de los demás acusados.
Jacinta Francisco Marcial, de 46 años, fue condenada hace tres años por el secuestro de seis miembros de la Agencia Federal de Investigación (AFI) que entraron vestidos de civil en un mercado de la localidad de Santiago Mexquititlán, en el estado central de Querétaro, en un operativo en busca de drogas y DVD piratas.
Los agentes trataron de confiscar algunos productos contra la voluntad de los comerciantes, entre ellos Jacinta, y se produjo un incidente. Por la noche los policías presentaron una denuncia por secuestro alegando que fueron retenidos varias horas.
Jacinta está casada y tiene seis hijos y seis nietos. Regenta con su marido un puesto callejero de helados y refrescos en el tianguis (mercado popular) de Santiago Mexquititlán.