El fallido intento de destitución del presidente Pedro Pablo Kuczynski mostró una importante fisura interna en el partido opositor Fuerza Popular, que domina el Parlamento peruano, pero también dejó débil al mandatario acusado de ocultar su vínculo con la gigante brasileña Odebrecht.
Fuerza Popular, que dirige la derechista excandidata presidencial Keiko Fujimori, necesitaba 87 votos de los 130 integrantes del Congreso unicameral para remover al presidente pero solo alcanzó 79 luego de que nueve de sus parlamentarios -incluido su hermano Kenji Fujimori- no votaron.
El partido opositor, que domina el parlamento con 71 sillas, recibió incluso apoyo de izquierdistas pero los votos no alcanzaron para cesar al mandatario en su cargo.
La votación evidenció las disputas entre Keiko y Kenji, la primogénita y el hijo menor del encarcelado exmandatario Alberto Fujimori destituido en el año 2000 luego de huir a Japón acosado por los escándalos de corrupción de su mandato (1990-2000).
Mientras Keiko Fujimori, de 42 años, intenta construir un partido político conservador a partir de la herencia política de su padre, Kenji, de 37 años, afirma que su prioridad es sacar de prisión a su progenitor, condenado a 25 años de cárcel por asesinato y corrupción.
Desde que perdió las elecciones presidenciales en 2016 Keiko mantiene amargas relaciones con el Ejecutivo.
Kenji, en cambio, es cordial con Kuczynski y critica con frecuencia a su bancada, por lo cual ha sido amenazado con la expulsión por un comité partidario.
Los parlamentarios de Fuerza Popular se reunieron con Keiko Fujimori en su local. Tras el encuentro, que se extendió hasta la madrugada del viernes, el vocero partidario Daniel Salaverry dijo que evaluaban castigar a los legisladores que no votaron por la remoción del presidente.
Héctor Becerril, otro influyente parlamentario ligado a Keiko, dijo sin mostrar pruebas que a los legisladores que no votaron el gobierno de Kuczynski les había "ofrecido el indulto" del expresidente Alberto Fujimori.
El exmandatario acumula desde 2013 tres rechazos a pedidos de indulto por razones humanitarias.
La primera ministra Mercedes Aráoz negó que se intercambie la supervivencia de Kuczynski en el poder por un indulto al encarcelado expresidente, pero Kuczynski dijo en julio que a fines de 2017 decidiría si excarcelaba al exmandatario tomando en cuenta informes médicos.
Aunque el gobierno admitió que la bocanada de oxígeno que Kuczynski recibió podría ayudarlo a remontar su bajo nivel de popularidad de 18%, según una reciente encuesta nacional de la firma Ipsos Perú, los analistas creen que el mandatario resultó debilitado tras el proceso.