La oposición venezolana logró el martes una mayoría calificada de 112 legisladores, que sería decisiva paras ejercer dominio en la nueva Asamblea Nacional venezolana.
Casi dos días después de su primer boletín oficial, el Consejo Nacional Electoral anunció que la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática obtuvo 112 escaños contra 55 del oficialismo.
Con la suma de 112 escaños, la bancada opositora logró obtener la llamada segunda mayoría calificada, que le permitiría convocar a una Asamblea Constituyente y aprobar una reforma constitucional; designar o remover a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, designar a los rectores del Consejo Nacional Electoral o hacer otro tanto en la fiscalía general, el contralor general y el defensor del pueblo, entre otros.
La mayoría de las reformas hechas desde 1999 para convertir al país en un estado socialista, se hicieron mediante seis leyes habilitantes, que fueron la principal herramienta para redefinir las relaciones económicas, políticas y sociales de la nación.
La oposición ya había asegurado más de 101 votos o tres quintas partes de la Asamblea, que es el mínimo requerido por la ley para promover leyes fundamentales y evitar que se realicen modificaciones sustanciales a éstas, aprobar votos de censura contra ministros y el vicepresidente y remover a las autoridades electorales.
Entre esos 112 escaños, 13 más de los anunciados inicialmente, se incluyen los tres escaños reservados para las etnias indígenas.
Romel Guzamana, Gladys Guaipo y Virgilio Ferrer, victoriosos en las tres regiones en las que se designaba un legislador en representación de los indígenas, contaron con el apoyo de los adversarios del gobierno.
Las dos plazas que estaban pendientes fueron adjudicadas a las dirigentes opositoras Nirma Guarulla y Karin Salanova, candidatas de los estados Aragua y Amazonas, respectivamente.
Por otro lado, el secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, Jesús Torrealba, reiteró que mañana reunirán en Caracas "a los 112 diputados del cambio" para abordar sus prioridades en el Parlamento en lo que definió como la "Agenda de la Unidad".
"También para celebrar, por supuesto, porque en 17 años no habíamos tenido una razón más legítima para celebrar", afirmó.
Asimismo, aseguró que el 6 de diciembre "no ganó la guerra económica", como sugirió el presidente venezolano, Nicolás Maduro, sino que ese día "ganó Venezuela".
"¿Qué van a decir, que se extendió la guerra económica más allá de las elecciones, o vamos a atender este problema que es crucial?", se preguntó y destacó que el país está "a escasas semanas de una crisis económica".
El portavoz de la alianza recalcó que ellos ya no son "oposición" sino "alternativa de gobierno".
"Nos preocupa, nos angustia Venezuela, sobre todo la situación de los más humildes, con ellos nuestro compromiso", aseveró.
17 años duró la espera de los opositores para lograr los escaños en la Asamblea Nacional
Venezolanos pobres temen penurias económicas
Los habitantes del barrio pobre donde descansan los restos de Hugo Chávez prevén mayores penurias económicas después de sumarse a la mayoría del electorado, que dio una amplia victoria a la oposición contra el Partido Socialista fundado por el presidente muerto.
Aunque la nueva Asamblea Nacional elegida el domingo se aboque a enderezar el rumbo económico, la situación en este barrio podría agravarse antes de empezar a mejorar. Los controles de precios y cambio que han convertido la vida cotidiana en una lucha para conseguir alimentos y medicinas son los mismos que protegen a los pobres de la hiperinflación.
“Es muy difícil eliminar los controles económicos. Aunque uno haga todo bien, podría perjudicar a muchos pobres en el corto plazo, dijo el profesor de ciencias políticas Javier Corrales, del Amherst College de Massachusetts.
Jhon Ramírez expresó la esperanza de que los nuevos políticos no sean como los de ahora, interesados solamente en sus propias ganancias.