La presentación del Pacto de Santo Domingo, por parte de la Oficina contra la Droga y el Delito de la Organización de Naciones Unidas (UNODC), es considerado positivo para la región centroamericana y del Caribe.
Roberto Orozco, del Programa de Seguridad y Crimen Organizado en Nicaragua, este pacto es uno de los tres planes internacionales diseñados para contrarrestar el operar del narcotráfico por Centroamérica y el Caribe.
“Parece que por fin, los países del primer mundo y los organismos multilaterales han reconocido que invertir en esta región es tan importante para intentar frenar al narcotráfico, como lo es también invertir en el control del tráfico y consumo de drogas a lo interno de esos países”.
Orozco puntualiza que el Pacto de Santo Domingo no tiene planeado invertir en acciones militares ni policiales.
La ONUDD pretende crear una red de expertos nacionales que recopilen y analicen toda la información relacionada con el narcotráfico para ponerla después en común, con el objetivo de enriquecer con la misma las decisiones políticas que se tomen en las esferas gubernamentales como acciones contra el tráfico y consumo de estupefacientes.
De acuerdo con Orozco, en la guerra contra el narcotráfico, definitivamente que hay víctimas, y aquí podemos definirlas en dos grupos.
El primero de ellos son las directas, producidas por el accionar de los carteles de las drogas.
En este orden encontramos: policías, agentes encubiertos, militares, jueces, periodistas y los mismos narcotraficantes que son asesinados por lucha entre los carteles que buscan el control de las zonas de tráfico y comercio.
En segundo plano están las víctimas indirectas, que son los ciudadanos comunes que no están de ningún lado de la acera en lucha contra el narcotráfico.
De todas formas, el 80% de las víctimas lo seguirán poniendo los países de Latinoamérica.
Cambio de estrategia.
El combate contra el narcotráfico se ha hecho destruyendo las plantaciones de coca y los laboratorios, y quedó claro que no disminuía la cantidad de drogas producida y “exportada”.
Mientras destruían un cultivo de coca o amapola en una región selvática de Colombia, otros dos eran cultivados en otras zonas, esto implicó un desgaste económico por parte de los Gobiernos.
No creo que con la implementación de estos planes y los recursos que ellos implican los países pierdan algo, más bien ganan, explicó el experto.
Sin embargo, es preocupante que el énfasis sea golpear las estructuras transnacionales del narcotráfico, sin que esto implique “golpear adentro”. Es necesario un gran esfuerzo para golpear y neutralizar a las bandas locales que apoyan las estructuras internacionales del tráfico de drogas, mismas que originan un tráfico de drogas a lo interno de los países, el cual provee de la droga necesaria para el consumo interno de cocaína y otros estupefacientes, dijo.
Ese fue el error de México, aquí se puso mucho énfasis en el narcotráfico internacional, mientras las bandas locales se desarrollaron al punto de convertirse ellos mismos en los principales carteles de tráfico de cocaína en Centroamérica, desplazando a los colombianos, sentenció Orozco.