Aunque la vía diplomática está prevaleciendo para resolver las diferencias entre decenas de naciones del planeta tierra, sí es evidente que muchos países están buscando la manera de expandir sus fronteras terrestres y marítimas.
En el último año la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, Holanda, (CIJ) resolvió algunas disputas territoriales, sobre todo en el continente americano, pero así mismo recibió otras que suman a la larga lista de casos por fallar.
La demanda más reciente la interpuso el Gobierno de Perú, que reclama que el país vecino de Chile, tiene una frontera marítima que no le corresponde, es decir que le pertenece a ellos.
La demanda presentada ante la Corte Internacional de la Haya por Perú contra Chile agrega un nuevo capítulo a la larga historia de problemas de límites entre países de América, que han derivado incluso en guerras.
En este caso, el desacuerdo tiene que ver con los límites marítimos y se deriva de la Guerra del Pacífico (1879-1883), que modificó las fronteras entre Perú y Chile y dejó a Bolivia sin salida al mar.
Desde su creación, este organismo de las Naciones Unidas, tiene la misión de resolver estas diferencias, además de atender otros hechos que involucren delitos de lesa humanidad.
Asimismo, la delimitación de la frontera marítima entre Colombia y Nicaragua, sobre la que la CIJ se declaró competente en diciembre, excepto para el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, al que le reconoció la soberanía colombiana.
Entre los asuntos fronterizos ya resueltos por este tribunal en los últimos años está la decisión de octubre pasado en la Corte, que revisó la frontera marítima en el Caribe entre Nicaragua y Honduras.
También destaca la sentencia de diciembre de 2003 sobre el límite fronterizo entre ambos países que pasa por el curso del río Goascarán, en el golfo de Fonseca, en el Pacífico.
En el mapa de conflictos fronterizos americanos, Brasil es una excepción. Tiene límites con Uruguay, Argentina, Paraguay, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, Guayana, Surinam y la Guayana francesa, pero a lo largo de sus casi 17,000 kilómetros de fronteras terrestres no hay ninguna pendencia.
Creada en 1946, la CIJ está integrada por quince jueces elegidos para un período de nueve años por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y su actual presidenta es la británica Rosalyn Higgins.
El objetivo de esta corte es solucionar, de acuerdo al derecho internacional, los casos presentados por países, o también aconsejar en cuestiones que pueden plantearle algunos órganos del sistema de las Naciones Unidas.