Entidades científicas de Panamá y Estados Unidos trabajan en conjunto en la búsqueda de fármacos en plantas, corales y hongos con el fin de combatir el Sida, el cáncer, el mal de Chagas y la leishmaniasis
P anamá se ha convertido en un centro de investigación para la búsqueda de medicamentos para el tratamiento de enfermedades como la malaria, la leishmaniasis, mal de Chagas, VIH/Sida y cáncer.
El Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian (STRI sus siglas en inglés) y Grupos Internacionales Cooperativos de la Biodiversidad (ICBG) Panamá adelantan una serie de proyectos de investigación en los que se desarrollan varias tareas con el objetivo de ubicar drogas naturales para combatir estas enfermedades.
En la naturaleza está la cura.
Las investigaciones se han enfocado por parte del STRI en la recolección de plantas y organismos marinos de los que se puedan extraer sustancias con potencial de ser utilizadas para su tratamiento.
En este sentido, el biólogo José Guillermo Sánchez del STRI explicó que el proyecto se desarrolla con la colaboración de varias universidades internacionales, la Secretaría de Ciencia y Tecnología (Senacyt) y el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat).
De acuerdo con Sánchez, sólo a través de esta colaboración se ha podido abordar este proyecto, ya que cada institución está encargada de una parte del trabajo para la ubicación de los medicamentos y drogas.
Al respecto, Carmenza Spadafora, miembro de Indicasat, planteó que en este caso el STRI se encarga de la recolección de las plantas, hongos y algas en diferentes puntos del país, hace un estudio taxonómico de ellas y luego Indicasat toma las muestras del principio activo que afecta las enfermedades y se realizan pruebas químicas.
Mientras que universidades extranjeras se encargan de purificarlos y luego retornan a Indicasat para señalar el compuesto activo y realizar las pruebas para ratificar su efectividad.
Paso a paso.
El siguiente proceso consiste en establecer su estructura molecular y luego son enviados a EE.UU. para ser probados y determinar la amplitud de la aplicación de una específica sustancia.
El proyecto, que tiene 10 años de estar en marcha, ha sido exitoso, ya que se ha tomado una gran cantidad de sustancias que en estos momentos tienen gran posibilidad de ser utilizadas para combatir estas enfermedades.
De hecho, Spadafora explicó que ya hay sustancias activas que están siendo analizadas en materia de cáncer, algunas han sido enviadas al Instituto Japonés de Cáncer para determinar su eficacia.
Uno de estas sustancias activas fue encontrada en la Isla de Coiba y recibió el nombre de Coibamida (A), que el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos ha calificado como uno de los principios activos más prometedores para el tratamiento de esa enfermedad.
Entre los compuestos bajo análisis encontrados en Panamá, están el Mantilla, el Almiramida y el Bastimolida (A), todos principios activos orientados a combatir células cancerígenas.
Actualmente, se analiza un principio activo que afecta al parásito que provoca la malaria. Las pruebas se realizaron a tres cepas diferentes de la enfermedad, resistentes a los fármacos actuales.