Ardito Barletta, quien actuó como expositor del Primer Congreso de Ciencia y Tecnología de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), manifestó que la calidad de la educación superior en el país no ha mejorado en los últimos años.
De acuerdo con Ardito Barletta, la falla se encuentra en la calidad y la pertinencia de la preparación que se le da a los estudiantes".
Aseguró que las estadísticas nacionales, comparadas con las locales, demuestran un rezago.
Para el experto, la política del desarrollo tecnológico es crear un mecanismo de conexión entre las universidades con empresas, para producir más tecnología.
Precisó que algunos países tienen la tendencia a adoptar la tecnología procedente de fuera. Sin embargo, es necesario producir una adopción de esta tecnología, para aplicarla a los problemas locales.
"Para superar esta situación es necesario producir un encadenamiento del sistema educativo", planteó.
Estimó que esto permitiría producir una planificación organizada y daría frutos en unos 10 a 15 años, cuando la calidad de la educación se vería mejorada.
Dijo que los análisis a la fecha indican una clara relación entre la calidad de la educación y la pobreza.
"Si no hay oportunidades de conseguir una buena preparación, los ingresos serán muy bajos y ello repercute negativamente en la calidad de vida de las personas".
Ardito Barleta disertó sobre el "Diagnóstico y Estrategia para la Ciompetitividad Nacional".
Por su parte, el rector de la UTP, Salvador Rodríguez, aseguró que el congreso busca detectar cuáles son las áreas en que el país requiere desarrollar, para poner allí un énfasis en la preparación de los estudiantes.
"Hay que buscar las áreas prioritarias y poner a trabajar todos los recursos humanos y económicos en ese sentido", advirtió.
Cree necesario vincular más el esfuerzo académico al área industrial, en donde se requiere mucha mano de obra calificada.
"Cada año las empresas nos solicitan profesionales en determinadas áreas y no siempre se puede cumplir con la demanda", recalcó.
A su juicio, los conocimientos que se desarrollan en la academia deben demorar menos tiempo en alcanzar a las empresas, para poder que las compañías locales sean competitivas.
Rafael Larrúa de la Universidad de Camagüey, Cuba, aseguró que la fórmula para mejorar la calidad de la educación superior, en el área de ciencia y tecnología, es fortalecer el funcionamiento, la pertinencia y el impacto en la sociedad.
Sugirió como un buen método, para mejorar la calidad educativa, fortalecer la infraestructura en investigación y atender las necesidades nacionales.
Destacó que en estos casos sería prudente diseñar un mapa de las fuentes de financiamiento de las universidades, sean nacionales o internacionales.
Serviría para que evalúen sus fortalezas en programas de investigación, como su aporte a la aplicación de soluciones a los problemas locales y nacionales.
De acuerdo con las cifras estadísticas en América Latina hay sólo 20 investigadores por cada 100 mil habitantes, mientras que en los países desarrollados, 1, 200 por cada 100 mil habitantes.
Señalan que un 25% de los más ricos tiene más educación, que los estudiantes pobres y que si no existen reglas del juego claras, en cuanto a educación e inversión, se obstruye el desarrollo.