Juan Pablo II animó ayer a los jóvenes de todo el mundo reunidos en Toronto a descubrir el perdón en un mundo "mucha veces en manos de la violencia y el terror", les pidió que no cedan a los placeres superficiales y aseguró que la felicidad no se puede comprar con el dinero, el éxito y el poder.
Estas manifestaciones las hizo ante unos 200,000 muchachos de 173 países que asisten a la XVII Jornada Mundial de la Juventud y que ayer le dieron la bienvenida y le acogieron como a una estrella del pop. Contento, sonriente, con buen color y aspecto relajado tras los dos días de reposo en la isla de la Fresa, Juan Pablo II dijo a los jóvenes que él es un "viejo, cargado de años", pero con un corazón todavía joven.
"El Papa que os quiere ha venido desde lejos para escuchar juntos las palabras de Jesús, que todavía hoy puede encender el corazón de un joven y motivar toda su existencia", afirmó Juan Pablo II. La frase "el Papa os quiere" la dijo en español, levantando las ovaciones de los miles de hispanohablantes presentes, quienes le respondieron que "nosotros también te queremos".
Con el pensamiento puesto en los atentados del 11 de septiembre, que han marcado al planeta, el Papa añadió que mirando a Cristo se puede descubrir el camino del perdón y de la reconciliación "en un mundo muchas veces en manos de la violencia y el terror".
La ceremonia de bienvenida se celebró en el Exhibition Place, explanada a orillas del lago Ontario, y fue de gran colorido. Juan Pablo II recorrió el recinto en el "papamóvil" y entró en el palco por su propio pie, apoyándose en un bastón. Cinco jóvenes en representación de los cinco continentes anunciaron en medio de palmas y ovaciones a los países participantes, mientras pasaban por delante del Papa las banderas de todos ellos.
Los jóvenes entraron en procesión la cruz de madera de estas jornadas, de cuatro metros de altura y 31 kilos de peso, y que fue colocada, de pie, en el palco. Esta cruz fue entregada por el Papa a los jóvenes en 1984, cuando creó estas jornadas y desde entonces ha sido llevada por todos los rincones del mundo.