El Papa Juan Pablo II buscó cerrar las heridas de la reciente guerra civil y superar antiguas divisiones religiosas ayer mientras celebró una misa frente a unos 200,000 feligreses que se congregaron para escucharlo al aire libre bajo un sofocante sol.
Dos peregrinos murieron de ataques al corazón relacionados con el calor durante la ceremonia que el Papa ofreció en la ciudad de Osijek. Al menos otras 500 personas buscaron atención médica, incluyendo 150 que terminaron hospitalizadas después de ser afectadas por temperaturas cercanas a los 38 grados.
El Papa, de 83 años, soportó toda la ceremonia, aunque en varias oportunidades descansó en su silla. Juan Pablo se dirigió también a los líderes de la Iglesia ortodoxa, y saludó a dos obispos serbios ortodoxos que estaban sentados en la sección VIP, con vestimentas oscuras y anteojos de sol.
Fue parte de los esfuerzos del Papa por dejar atrás un milenio de mutua desconfianza entre dos ramas de cristianos. Osijek fue cuna de numerosos combates en la guerra de 1991, junto con Vukovar, símbolo de la crueldad servia para los croatas.
"El obispo local, Marin Srakic, dijo que su diócesis sufrió agresiones absurdas durante la guerra. No queremos ser esclavos del pasado, sino gente con una visión de futuro"", expresó. La tercera visita del Papa a este país de mayoría católica puso a prueba su salud. Juan Pablo padece el mal de Parkinson y dolencias en las rodillas y la cadera.
El portavoz papal, Joaquín Navarro Valls consideró ayer que la visita de cinco días a Croacia ha sido muy agotador para el Papa, que tiene que subir y bajar de aviones, automóviles y botes en medio del calor, pero dijo que Juan Pablo está muy feliz. El Vaticano, mientras tanto, intentó restar importancia a informes sobre amenazas al Papa de grupos fundamentalistas islámicos.
La seguridad ha sido reforzada en todas las paradas del Papa, y el viernes por la noche la agencia estatal de noticias HINA dijo que fueron recibidos correos electrónicos que amenazaban con matar a Juan Pablo en el nombre de "Alá"".
El ministerio del Interior dijo que los mensajes de correo electrónico, firmados por el Frente Islámico de el-Mujahadeen parecen provenir de Bosnia y que las autoridades investigan. Navarro Valls dijo que el Vaticano recibe amenazas de tanto en tanto y manifestó que no habría cambios en la agenda papal.