La sala de prensa de Vaticano hizo pública hoy la misiva del pontífice al arzobispo Dolan, también presidente de la Conferencia Episcopal de EEUU, y en la que reitera que "una vez más, debe afirmarse inequívocamente que ninguna circunstancia puede jamás justificar actos de terrorismo".
En la carta subraya que "en estos días" sus pensamientos "vuelven a los sombríos sucesos del 11 de septiembre de 2001, cuando tantas vidas inocentes se perdieron".
"Cada vida es preciosa a los ojos de Dios y no se ahorra ningún esfuerzo en promover en el mundo un respeto genuino por los derechos inalienables y la dignidad de las personas y de los pueblos en todas partes", asevera.
El papa dedica su pensamiento a "tantas vidas" perdidas, a las que encomienda "a la misericordia infinita de Dios" y pide "consuelo para todos aquellos que han sido golpeados por la pérdida de sus seres queridos".
El obispo de Roma alaba en la carta al pueblo americano "por el coraje y la generosidad que ha demostrado en las operaciones de socorro y por su prontitud en seguir hacia adelante con esperanza y confianza".
Benedicto XVI eleva su "ferviente oración" con el fin de que se alcance "un compromiso inquebrantable para la justicia y una cultura global de solidaridad que contribuya a liberar al mundo de las reivindicaciones que, a menudo, dan lugar a actos de violencia" y al mismo tiempo "se creen las condiciones para una mayor paz y prosperidad, que ofrezcan un futuro más luminoso y seguro".