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Papa inicia peregrinaje advirtiendo que la paz ni se compra ni se vende

Fiel a su estilo, el papa Francisco inició su primera peregrinación a Tierra Santa con la oración y la defensa de los más desfavorecidos en el corazón, y la denuncia política, simple y directa, como eje de su discurso.


Culpables
  • El papa Francisco afirmó en Betania, en Jordania, que el odio y la codicia del dinero son la raíz y la causa de la guerra y acusó de la continua guerra en Siria a todos aquellos que negocian con los conflictos y fabrican y venden armas.
  • En un discurso ante cerca de 600 personas que abarrotaban la iglesia levantada en el sitio donde la historia sitúa el bautismo de Jesús, el pontífice pidió a los presentes que busquen en su corazón una palabra para que esta pobre gente se convierta, e instó a la comunidad internacional a ayudar a Siria a salir del conflicto.
  • Las raíces del mal están en el odio y la codicia por el dinero. Esto nos debe hacer pensar, afirmó Bergoglio, quien pidió que prevalezca la razón para que pueda volver a reinar la paz en Siria con la ayuda internacional.
  • El pontífice, que volvió a salirse del guión establecido, subrayó asimismo que el diálogo es la única vía para solucionar la guerra fratricida en Siria y solicitó a todas las partes implicadas que se avengan a negociar.

Fiel a su estilo, el papa Francisco inició su primera peregrinación a Tierra Santa con la oración y la defensa de los más desfavorecidos en el corazón, y la denuncia política, simple y directa, como eje de su discurso.

Bergoglio aterrizó en torno a la 1:00 de la tarde hora local en el aeropuerto “Queen Alia” de Jordania siguiendo los pasos de Pablo VI, y ya en la primera intervención satisfizo a aquellos que esperaban una declaración sobre los conflictos que atribulan esta región.

En un discurso junto a su anfitrión, el rey Abdalá II de Jordania, el pontífice pidió una resolución urgente para la guerra civil en Siria y una solución justa para el enfrentamiento entre israelíes y palestinos.

Después, en la homilía que pronunció ante 30,000 entregados fieles en el estadio de Ammán, desarrolló un paso más su idea: “la paz ni se compra ni se vende, es cuestión de gestos”, aseveró Bergoglio.

“Es un don” que debemos “construir mediante gestos grandes y pequeños en nuestra vida cotidiana”, agregó el papa, flanqueado en el escenario por grandes fotografías de dos de sus predecesores, Juan XXIII o Juan Pablo II.

 

Francisco llegó al estadio en un vehículo abierto, en un breve viaje en el que pudo sentir el calor de miles de feligreses que le obligaron a parar en numerosas ocasiones para acercarse a él o bien auparle a niños de corta edad para que los bendijera, e incluso entregarle documentos.

Una vez dentro del recinto, los asistentes no pararon de cantar y de lanzar vítores en español al pontífice, que avanzó entre la multitud con muestras de cercanía y calidez.

Un escenario con globos blancos y amarillos y un enorme cartel en el que aparecía Francisco saludando a Abdalá II con la cúpula de San Pedro y el sitio bautismal de Betania de Transjordania de fondo le recibieron para su primera homilía en Tierra Santa.

 

Escasas horas antes, Bergoglio había compartido escenario con el propio monarca, que le acompañó, junto a la reina Rania, durante el recorrido, y de los que solo se despidió con un cálido apretón de manos en el sitio bautismal de Magtha.

Allí, bajo un anaranjado atardecer, oró de pie a orillas del Jordán y bendijo las aguas como hicieran Juan Pablo II y Benedicto XVI.

“El trabajar para una solución política a la crisis siria y alcanzar una solución justa al conflicto israelo-palestino se ha convertido en una cuestión necesaria y urgente al mismo tiempo”, declaró en su primer discurso.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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