Las parejas estables, tanto heterosexuales como homosexuales, tienden a contagiarse los malos hábitos, ya sea fumar, las dietas poco sanas o la falta de ejercicio, según un estudio divulgado por la Universidad de Cincinnati, en Estados Unidos.
El estudio lo dirigió la profesora de Sociología Corinne Reczek, quien lo presentará el martes próximo en la 106 reunión anual de la Asociación Sociológica de Estados Unidos, en Las Vegas (Nevada).
Las conclusiones contradicen la creencia popular de que "para bien o para mal, en salud o enfermedad" la vida en pareja estable contribuye a reducir los malos hábitos y promueve tanto una dieta mejor como los controles médicos regulares.
Para su estudio, Reczek y sus colaboradores encuestaron a 122 personas en vida de pareja por periodos que iban de 8 a 52 años. De ellas, 31 eran parejas heterosexuales que convivían o estaban casadas; 15 eran parejas de hombres homosexuales, otras 15 eran parejas lesbianas.
Reczek indicó que los hábitos insalubres se promueven dentro de estas relaciones íntimas y de largo plazo debido a la mala influencia directa de una de las personas, mediante la sincronicidad de los hábitos de salud y por medio de la noción de responsabilidad personal.
Todas las parejas, hetero y homosexuales, hicieron referencias a la "mala influencia", pero en las parejas heterosexuales la "mala influencia" se atribuye casi siempre al hombre.
"La conclusión de que uno de los integrantes de la pareja es una mala influencia directa indica que los individuos convergen en los hábitos de salud a lo largo del curso de su relación porque los hábitos insalubres de un individuo promueven los hábitos insalubres del otro", añadió el estudio.