El ex presidente colombiano Álvaro Uribe le dejó a su país la herencia de las bandas criminales que han elevado los índices de inseguridad en centros urbanos y zonas rurales, aseguró en Bogotá el también ex gobernante Andrés Pastrana.
“La herencia que nos deja el presidente Uribe son las Bacrim (bandas criminales)”, afirmó Pastrana, para quien lo que hubo durante los mandatos de su sucesor en el Ejecutivo “fue una guerra que estuvo basada en las estadísticas, pero no en las realidades”.
Pastrana, conservador que gobernó Colombia de 1998 a 2002, cuestionó de esta manera la llamada seguridad democrática, política básica del programa gubernamental del disidente liberal Uribe, que estuvo en el poder desde 2002 hasta 2010, merced a una enmienda constitucional promovida por sus seguidores y que facilitó su reelección en 2006.
En una entrevista con la cadena Caracol Radio, Pastrana dijo que el país nunca supo qué pasó en Santa Fe de Ralito, aldea de la localidad de Tierralta (noroeste), que sirvió de sede al diálogo de paz del Gobierno de Uribe con la organización paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
El proceso comenzó a finales de 2002 y terminó a mediados de 2006 con la desmovilización de las AUC, que desarmaron a más de 31,000 ultraderechistas, para quienes el Ejecutivo adoptó un marco jurídico transicional de reinserción.
El espacio de los grupos que se desmovilizaron fue ocupado por organizaciones a las que el Gobierno de Uribe dio el nombre de “bandas criminales” e hizo conocer con la sigla “Bacrim”.
“Hay 5,000 paramilitares perdidos”, advirtió Pastrana en alusión a informes oficiales sobre el paradero desconocido de antiguos ultraderechistas, y se preguntó: “¿Cómo así que no se sabe dónde están 5,000 paramilitares?”.
En este sentido, sostuvo que la “zona de distensión” de Ralito le dejó al país “unos grupos paramilitares que están actuando hoy como nunca”.