El presidente Andrés Pastrana visitó ayer el poblado de Bojayá, al noroeste de Colombia, donde la semana pasada 119 personas murieron en medio del fuego cruzado entre guerrilla y paramilitares, mientras arrecian las críticas contra el gobierno por desatender al menos ocho advertencias de un ataque inminente de grupos irregulares en la zona.
Pastrana recorrió las calles aún llenas de escombros de la abandonada población de donde más de 4,000 personas han huido por miedo a nuevos combates.