Los parques acuáticos de la periferia de Lima, Perú, se convierten por estas fechas veraniegas en el paraíso para miles de personas, que se refrescan y divierten sin que parezca preocuparles ni la salubridad, ni la seguridad, ni el hacinamiento.
Muchos de estos centros siguen en funcionamiento debido a "la falta de presión de los ayuntamientos para exigir los autorizaciones debidas", dijo hoy a Efe el director de la región de Lima del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), James Atkins.
Según el último informe de la Dirección General de Sanidad de Lima, de las 73 piscinas de la ciudad, sólo 6 cumplen los estándares sanitarios, 15 se hallan en malas condiciones y 52 solo regular.
La situación en lo que se refiere a la seguridad de los bañistas tampoco es la mejor.
Hace poco un niño de cuatro años falleció ahogado en la piscina de un centro ubicado en el barrio limeño de Chorrillos, debido a la ausencia de socorristas o adultos que estuviesen a su cuidado, según informó la prensa.
En otro centro acuático, "Los Toboganes de las Tres Ruedas", el parque más grande del país solo hay siete salvavidas para un recinto.