S i las elecciones en Estados Unidos son comparadas con una maratón, entonces las españolas deberían ser consideradas como una prueba de velocidad.
El pitazo de largada para la campaña electoral inició está madrugada, en filada en la lucha contra el terrorismo y la economía.
En las elecciones de 2004 el gobernante Partido Popular (PP) tenía el triunfo en sus manos, hasta la madrugada del 11 de marzo, cuando un grupo islamista realizó un ataque terrorista en la principal estación de ferrocarriles de Madrid, cobrando la vida de 191 personas.
Tres días después el PP fue derrotado en las urnas, tras acusar erróneamente de los ataques al grupo separatista vasco ETA.
De alguna manera la campaña para las elecciones generales de 2008 parece una repetición instantánea.
Los partidos son liderados por las mismas figuras, la amenaza de los militantes islamistas y vascos prosigue, y el PP ha prolongado el debate sobre su reacción ese 11 de marzo.
Economía o ETA.
La seguridad interna volvió a ser el foco de atención el pasado enero, cuando la policía encontró una supuesta célula terrorista islámica en Barcelona durante una redada.
El mismo mes, el oficialista Partido Socialista (PSOE), admitió haber mantenido contactos secretos con ETA, incluso después de que el grupo rompiera el cese al fuego en diciembre de 2006.
El terrorismo siempre ha sido un tema electoral en España, y un ataque fatal podría, una vez más, transformar la campaña.
El grupo separatista ETA es uno temas recurrentes de la campaña electoral españolas
Pero parece que la carrera de 2008 se decidirá por una realidad más latente, el bolsillo de los electores.
Tras 14 años consecutivos de crecimiento la economía española esta mostrando signos de fatiga.
El crecimiento del PIB español, que dejó atrás a países como Francia, Alemania y Reino Unido, caerá por debajo del promedio de la Unión Europea para finales de 2009, según informes de la Comisión Europea.
La inflación, que se ubica en el 4,4%, marcó un récord en la última década, mientras que las estadísticas de desempleo en el mes de enero son las más altas de los últimos ocho años.
El auge de diez años que gozó el sector inmobiliario también llegó a un alto, y de un momento a otro la oposición siente preferencia por debatir sobre economía antes que hablar sobre ETA.
Muchas de las principales figuras del PP sienten que en las elecciones de 2004, la victoria se les escapó injustamente de las manos, y que el triunfo de Zapatero, cortesía de un ataque terrorista desestabilizador, rompió el orden natural de la política española.