Caudillos
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Dos de los principales caudillos latinoamericanos, Hugo Chávez Frías y Juan Domingo Perón, transformaron la vida política y social de sus países. Colocaron a las masas de excluidos en el centro de sus políticas de bienestar, mostraron rasgos autoritarios y en el proceso polarizaron a sus sociedades, desconocieron algunos derechos y se constituyeron en antagonistas de Estados Unidos.
Ambos tuvieron orígenes políticos similares: el venezolano era teniente coronel cuando protagonizó un fallido golpe de Estado y el argentino fue figura estelar de un gobierno militar cuando era coronel. Su acción política trascendió fronteras y sus gobiernos populistas alimentaron un culto a sus personalidades a un pueblo que los eligió y reeligió.
Mientras gobernaban sucumbieron a la fragilidad de su condición humana y fallecieron.
Aunque Chávez se declarara un "peronista de verdad", como también se llamó marxista o bolivariano, y se identificara con el sueño de Perón de que "nuestros países dejen de ser factorías del imperialismo", las diferencias de ambos caudillos en su formación y el desarrollo de sus movimientos y gobiernos, así como el momento histórico que vivieron, hacen poco probable que el chavismo sobreviva a su sucesor de la manera como lo hizo el peronismo, dijeron analistas consultados por The Associated Press.
Una de las diferencias más claras entre chavistas y peronistas es que los últimos crearon una militancia a partir de la persecución a su caudillo, luego de que Perón fuera enviado a un exilio de 18 años tras un golpe militar en 1955, que interrumpió nueve años de un gobierno muy popular.
“El mito de Perón se construye entre la distancia del exilio y el hecho de que no surja otra propuesta política superadora", dijo Julio Bárbaro, dirigente histórico peronista, exdiputado y escritor del libro ‘1973, El regreso del General’.
En contraste, el chavismo enfrenta su primera prueba de fuego en las elecciones del 14 de abril contra Henrique Capriles, un duro contendor que a sus 40 años se convirtió en el más claro opositor que enfrentó Chávez en 14 años de gobierno al alcanzar un 44.3% de los votos en las elecciones presidenciales de octubre pasado.
“El peronismo llevó adelante una práctica política en ausencia de su líder", dijo el historiador argentino Felipe Pigna, editor de la revista Caras y Caretas. "Él seguía vivo, pero no estaba físicamente en el país”.
El chavismo, en contraste, nunca había padecido la ausencia permanente de su caudillo y solo empezó a hacer proselitismo con su pomposo y multitudinario funeral, al que asistieron una treintena de jefes de Estado y celebridades.
Aunque el chavismo gane las elecciones de abril es un fenómeno político que para el profesor de Ciencia Política de la Universidad Central de Venezuela, Ángel Álvarez, recordará a la novela de caballería El Cid Campeador, "que ganó la guerra estando muerto". Ese movimiento no creó una estructura gremial o sindical que lo sobreviva como entidad en el largo plazo, como lo hizo Perón.
En términos electorales, el peronismo tiene un voto cautivo de alrededor del 30 por ciento del padrón electoral proveniente de los sectores populares y desde el retorno de la democracia a la Argentina, en 1983, el peronismo ha gobernado durante 22 años si se incluyen las presidencias de Carlos Menem (1989-1999) y los Kirchner (2003-2015).
"El peronismo no es un partido, es la expresión de una identidad cultural que se impuso en forma definitiva", dijo el politólogo Bárbaro. "De ahí la frase de Perón 'peronistas somos todos’".
El chavismo, en contraste, es más rígido en su ideología intervencionista, latinoamericanista y anti-estadounidense. En sus comienzos, Perón confrontó a Estados Unidos pero nunca adhirió al marxismo-leninismo como lo hizo Chávez.