El presidente chileno, Sebastián Piñera, evalúa cerrar uno de los dos penales que acogen a condenados por violaciones a los derechos humanos y agruparlos a todos en un solo recinto, donde gozan de privilegios que no están al alcance de los presos comunes.
Se trata del Penal Cordillera, que cuenta con 10 presos -entre ellos Manuel Contreras, antiguo jefe de la policía secreta de Augusto Pinochet- resguardados por 36 gendarmes (guardias de prisiones), y de Punta Peuco, donde hay 44 internos vigilados por 82 gendarmes.
“El presidente comentó en el comité político que está evaluando cerrar el Penal Cordillera. Esa es una decisión que se va a tomar en los próximos días”, dijo la portavoz del Ejecutivo, Cecilia Pérez, en declaraciones que publica hoy el diario La Tercera.
Según el rotativo, Piñera encargó un informe sobre esta materia a la ministra de Justicia, Patricia Pérez, y tomará una decisión a su regreso de Nueva York, donde se encuentra para participar en los próximos días en la Asamblea General de Naciones Unidas.