Se trata del reactor Bushehr (este del país), que empezó a operar el mes pasado tras una construcción que llevó 35 años y que estuvo a cargo ingenieros de "segunda clase", afirma el diario.
Los documentos fueron entregados al matutino por una fuente de confianza y elaborados al parecer por un exmiembro del departamento legal de la Organización de la Energía Atómica de Irán.
Según "The Times", la planta fue montada a partir de tecnologías rusa y alemana de distintas épocas, pero no resistiría un fuerte terremoto y no dispone de un buen programa de entrenamiento para el personal o un plan de contingencia en caso de accidente.
Si bien el periódico hace hincapié en que la autenticidad del documento no puede ser confirmada, expertos nucleares consideran que no hay razón para dudar de su contenido.
Irán es el único país con una planta nuclear que no se ha sumado a la Convención de Seguridad Nuclear, que obliga a sus firmantes a cumplir con unos niveles internacionales de seguridad.