Asumida la catástrofe aérea, el esfuerzo del Gobierno francés se centra ahora en localizar el Airbus siniestrado; con todos los síntomas de una proeza casi imposible.
El propio presidente francés, Nicolas Sarkozy, admitió la dificultad de hallar el fuselaje del avión desaparecido la noche del domingo cuando volaba de Río de Janeiro a París con 216 pasajeros y 12 tripulantes, en un espacio de búsqueda que abarca centenares de kilómetros.
Así se entiende que París haya solicitado la colaboración del Pentágono para emplear los sistemas de rastreo vía satélite entre el este de Brasil y la costa de África oriental.
Se han involucrado en la operación la Guardia Civil española, la Marina francesa, el Ejército brasileño y muchos otros países concernidos geográficamente en la zona del accidente.
Según la aerolínea francesa, en el vuelo iban 58 ciudadanos de nacionalidad brasileña, 61 franceses, 26 alemanes, 9 chinos, 9 italianos, 5 británicos, 6 suizos, 5 libaneses, 4 húngaros, 3 eslovacos, 3 noruegos, 3 irlandeses, 2 estadounidenses, 2 españoles, 2 marroquíes y 2 polacos, además de un ciudadano de los siguientes países: Argentina, Austria Bélgica, Canadá, Croacia, Dinamarca, Holanda, Estonia, Filipinas, Gambia, Islandia, Rumania, Rusia, Sudáfrica, Suecia y Turquía.
Hipótesis. El avión pudo haberse visto afectado por fuertes turbulencias y rayos en los momentos en que su piloto perdió contacto con controladores aéreos sobre el océano Atlántico, dijeron las autoridades.
Francois Brousse, jefe de los portavoces de Air France, dijo que “es posible”' que el avión haya sido alcanzado por rayos, pero expertos en aviación señalaron que es improbable que los rayos hayan causado la caída del avión.
Entretanto, un experto dijo que el avión se habría precipitado al mar con gran velocidad y que la caída podía atribuirse a varias causas: desde un problema mecánico hasta algún acto terrorista.
La empresa aérea dijo que el avión fue sometido a servicio en 2005 y que la última vez que recibió mantenimiento fue el 16 de abril.
Se salvó. En medio del dolor, también hubo espacio para la esperanza.
Es el caso del coreógrafo Gustavo Ciriaco que, a pesar de haber comprado un pasaje para el vuelo del domingo, descubrió a su llegada al aeropuerto que por un error de la compañía había sido ubicado en el vuelo AF447 ahora desaparecido y que salió a las 19.00 GMT horas de Río de Janeiro.