La policía reprimió con agua y gases lacrimógenos a algunos miles de estudiantes secundarios y universitarios que intentaban marchar contra el Gobierno, tras la irrupción de grupos de encapuchados que desplazaron las rejas que demarcaban el recorrido autorizado por la autoridad regional.
Un gran número de efectivos antimotines reprimió a encapuchados y estudiantes por igual.
Los jóvenes con los rostros cubiertos lanzaron bolsas con pintura y botellas de vidrio contra la policía y destrozaron varios semáforos.
Los disturbios interrumpieron la marcha de miles de estudiantes. El corte de la caminata hizo difícil estimar cuántos jóvenes participaron en la protesta.
Sin embargo, la Policía dijo que unos 5,000 jóvenes tomaron parte en ella, y los organizadores afirmaron que fueron 70,000.
El jefe de la oeste policial, general Rodolfo Pacheco, se quejó de la violencia de los enmascarados y afirmó que “nos lanzaron dos granadas lacrimógenas, gran cantidad de botellas con ácido, gran cantidad de botellas con pintura, por ende hubo que actuar...”
En un balance preliminar, Pacheco dijo que hay al menos 20 detenidos, entre ellos tres menores de 15 años que portaban bombas molotov.