La Policía Nacional de El Salvador presentó a 5 menores de edad, supuestos integrantes de la pandilla Barrio 18, acusados del homicidio de uno de los siete chóferes asesinados en los últimos tres días, y del atentado con una granada cerca de un Hotel Sheraton Presidente de San Salvador
Los involucrados en el asesinato del conductor son 3 miembros de la mencionada pandilla, mientras que los acusados del atentado en el hotel de la capital, son 2, todos capturados el martes durante un operativo de la PNC, explicó el jefe del cuerpo de seguridad de la región metropolitana de San Salvador, José Oswaldo Guerra.
En una exposición a la prensa, Guerra aseguró que los menores, detenidos el martes, son miembros de la facción "revolucionarios" de la pandilla Barrio 18, a la cual el gobierno atribuye un boicot al transporte público que tuvo su última víctima la mañana de hoy, con el asesinato de un chófer.
El funcionario apuntó que los menores, mostrados con los rostros cubiertos, y cuyos nombres y edad no fueron facilitados, serán procesados por actos de terrorismo, homicidio y portación ilegal de arma de fuego.
Agregó que hasta el momento la institución policial ha capturado a alrededor de 10 pandilleros involucrados en algunos de los asesinatos de chóferes y amenazas al transporte público.
Durante la exposición de los 5 menores a la prensa también fueron presentados 3 miembros activos de la Barrio 18, acusados de amenazas a conductores del transporte público.
Los pandilleros fueron identificados como Cesar Clímaco, de 23 años de edad, y Óscar Pérez y Juan Antonio Urquilla, sin edades hechas públicas.
El comisionado Mauricio Arriaza dijo que Clímaco era uno de los más buscados en la zona norte de Gran San Salvador, específicamente en Apopa, y que está implicado en "conspirar y desarrollar actividades de terrorismo", induciendo al servicio público de transporte a no transitar por el municipio.
Arriaza precisó que alrededor de 5.500 agentes policiales se han desplegado en todo El Salvador para brindar seguridad a la población y a los 60 autobuses, 29 microbuses y 45 camionetas que prestan servicio de transporte como parte de un plan de contingencia que desplegó el Ejecutivo.
Después del homicidio de un chófer de 21 años de edad ocurrido la mañana de hoy, las autoridades de seguridad reportan el asesinato de 7 conductores del transporte público en los últimos tres días.
El Salvador vive desde el lunes un paro de transporte público debido a las amenazas al sector por parte de pandilleros, acusados del asesinato de los transportistas.
Despliegan tanquetas en San Salvador para apoyar a Policía en medio de paro
La Fuerza Armada salvadoreña ha desplegado en San Salvador y zonas aledañas cuatro tanquetas para apoyar a la Policía en el operativo para dar seguridad a los transportistas, amenazados por las pandillas para que acaten un paro de actividades.
"La única orden del presidente de la República ha sido la de aumentar el patrullaje en el Gran San Salvador y acompañar a los policías en las tareas de seguridad que desarrollan", dijo el ministro de la Defensa Nacional de El Salvador, David Munguía Payés.
Este miércoles entró en su tercera jornada un paro de transporte instigado por las pandillas, que han asesinado a 7 chóferes del transporte colectivo en los últimos días aparentemente por no haberse plegado a la huelga.
El ministro Munguía Payés afirmó que alrededor de 100 elementos militares se sumaron a los 200 efectivos que habitualmente apoyan a la Policía para brindar seguridad en los municipios del área metropolitana de San Salvador y el resto del país.
Además detalló que la institución castrense ha dispuesto 30 vehículos, que brindan los servicios de transporte público junto a 60 autobuses, 29 microbuses y 45 camionetas que forman parte del plan de contingencia desplegado por el Gobierno.
Sánchez Cerén pidió a los principales partidos políticos del país el respaldo para desplegar a la Fuerza Armada en el Gran San Salvador para brindar.
El Gobierno salvadoreño ha dicho que con el "boicot" al transporte, las pandillas buscan forzar al Ejecutivo a "algún tipo de pacto" con ellos, y que "no cederá".
En 2012 y durante 15 meses una tregua entre las pandillas, de la que el Gobierno del entonces presidente Mauricio Funes se desvinculó, permitió que el promedio diario de homicidios en El Salvador bajará de 12 a 5.
Según los datos oficiales en el primer semestre del 2015 los asesinatos en El Salvador se dispararon en un 55.7%, en comparación con el mismo período del año anterior, y sumaron 2,865, lo que se traduce en casi 16 muertes diarias.
