La proclamación del presidente Hipólito Mejía como candidato por el oficialista PRD, rechazada por la Iglesia y altos dirigentes del partido, ahonda su crisis interna a menos de cuatro meses de las elecciones generales.
Mejía, en el poder desde agosto de 2000, fue proclamado el pasado sábado candidato del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) durante una asamblea general de delegados en la que también se destituyó al presidente de la agrupación, Hatuey De Camps, uno de los más férreos críticos de la reelección del gobernante.
Al acto asistieron las autoridades del Proyecto Presidencial Hipólito (PPH), que promueve la reelección del gobernante, miembros del PRD, y ministros del Gobierno.
El jefe de prensa de De Camps, Rosendo Tavarez, informó ayer a EFE de que éste impugnará esta semana ante la Suprema Corte de Justicia la decisión de la Junta Central Electoral (JCE) de anular las primarias celebradas el 7 de diciembre en la que una facción del PRD le escogió como su candidato para las próximas elecciones.
La JCE anuló estas primarias al considerar que la reunión en la que se fijó la fecha no reunió el quórum necesario establecido en los estatutos generales del PRD.
Tavarez dijo que si la Suprema Corte de Justicia falla a favor de De Camps "nada de lo que se hizo el sábado (proclamación de Mejía y destitución de De Camps) tiene validez".
Por su parte, la vicepresidenta dominicana, Milagros Ortiz, y el secretario general del PRD, Rafael Suberví, aspirantes también a la Presidencia y opuestos a la reelección de Mejía, criticaron su proclamación como candidato oficial de la agrupación argumentando que la fragmenta aún más.