Washington, que teme una ola terrorista contra los intereses norteamericanos en caso de guerra contra Irak, adoptó una serie de medidas preventivas en el extranjero y en Estados Unidos, incluyendo la vigilancia de unos 11,000 iraquíes presentes en su territorio.
"El FBI (policía federal) está listo para actuar en defensa de Estados Unidos, incluso en la eventualidad de una guerra contra Irak", afirmó el mes pasado el fiscal general John Ashcroft, durante una audiencia ante el Congreso.
En previsión de un conflicto exterior, el FBI cuenta, al igual que el Pentágono, con su propio "plan de guerra", reveló ayer el cotidiano The Washington Post.
Ese plan, elaborado el año pasado, incluye medio centenar de medidas a poner en práctica inmediatamente, incluida la movilización en todo el territorio de 5,000 agentes dedicados de forma exclusiva a la lucha antiterrorista. En el extranjero, el peligro se centra principalmente en "objetivos accesibles y poco protegidos.