El impacto de la crisis financiera internacional causará en 2009 en América Latina una desaceleración del crecimiento, vaticinaron hoy varios expertos internacionales convocados en Madrid por la Secretaria General Iberoamericana.
Días antes de que se celebre la cumbre que reunirá a los jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica en El Salvador, el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, convocó una "Mesa de diálogo" para examinar los posibles efectos de la crisis financiera internacional en la región.
Un debate en el que intervinieron Carlos Solchaga, presidente de la Fundación EuroAmérica y ex ministro español de Economía con el socialista Felipe González, y Michel Candessus, ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI), entre otros observadores.
"El año que viene va a ser un año de desaceleración creciente, pero no necesariamente de riesgo crucial en los equilibrios fundamentales de la región", indicó Carlos Solchaga.
Solchaga hizo esta consideración tras explicar que la llegada del otoño ha demostrado que "desenganchar" la economía de los países emergentes de la economía planetaria no es posible, sino más bien una "ensoñación".
Una afirmación en la que coincidió el ex director del FMI, quien se atrevió a calificar esa hipótesis como de "cuento de hadas".
Sin embargo, y al contrario que en el pasado, América Latina está mejor preparada para afrontar una situación desfavorable debido al éxito de su política monetaria y económica, indicaron los expertos.
Esa "fortaleza", dijo Solchaga", apunta hacia una "alta probabilidad" de que América Latina "resista el contagio" de la crisis por vía financiera, a lo que contribuye la baja bancarización de la zona.
No obstante, el ex ministro citó un riesgo al que está sometido el continente y que "puede venir de la mano de empresas españolas y, particularmente, de constructoras", al verse en la obligación de tener que vender rápidamente activos para hacer frente al apalancamiento (endeudamiento)".
Solchaga auguró también un "deterioro muy rápido" de las cuentas fiscales debido a la disminución de las exportaciones.
Ante esta coyuntura, el economista predijo que el crecimiento disminuirá "muy considerablemente", hasta el 4,5 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), en 2008, con una caída de hasta el 2,8 por ciento para 2009.
No obstante, indicó que, si los países desarrollados evitan una recesión "demasiado grave" y los emergentes, como China, Rusia e India, mantienen altas tasas de crecimiento, América Latina "es posible" que, hacia fines de 2009 y en 2010, recupere tasas de crecimiento.
Camdessus hizo, por su parte, una enumeración de las posibles causas que han llevado a la actual crisis financiera y entre ellas citó la falta de "control" de los mercados y de "disciplina multilateral".
Por ello, a la hora de barajar soluciones apostó por una institución "de observación, de alta competencia, capaz de identificar las tendencias de los mercados y de alertar y proponer regulaciones y estrategias, así como de vigilar su ejecución".
Además, argumentó, esta institución deberá tener sobre las transacciones financieras "poderes idénticos a los que tiene el FMI sobre las transacciones monetarias o por cuenta corriente".
Y ante la premura por resolver la actual coyuntura sobre la que planea la sombra de la recesión, Camdessus dijo que "no hay más remedio que pedirle al FMI" que se reforme "profundamente para ser capaz de recibir tales atribuciones".
Estas reflexiones han tenido lugar en vísperas de la cumbre que los jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica celebrarán del 29 al 31 de octubre en El Salvador, que estará dedicada a la juventud, uno de los principales sectores de la población que "van a sentir los impactos de la crisis", concluyó el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias.
Por Mercedes Bermejo