El líder palestino, Yasser Arafat, comenzó ayer, una serie de contactos políticos para la formación de un nuevo gobierno, tras la dimisión en bloque del actual gabinete hace unas tres semanas.
La legislación establece un plazo de 14 días para la formación de un nuevo Gobierno, pero Arafat no pudo hacerlo porque poco después de la dimisión fue confinado por Israel durante 10 días en la sede de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), "Mukata", en la ciudad cisjordana de Ramala.
Los miembros del actual gobierno, que Arafat formó a principios de junio, dimitieron unos días después de que el Parlamento de la ANP amenazara el pasado 11 de septiembre con presentar una moción de censura contra él.
El ministro saliente de Asuntos Locales, Saeb Erekat, informó ayer de que Arafat enviará una carta al presidente del Parlamento Palestino, Ahmed Qurea, para solicitarle un plazo extra de dos semanas, dadas las condiciones de excepción que reinaban en Ramala.
Agregó que "el presidente de la ANP está aún interesado en llevar adelante su plan de reformas institucionales".
El Comité Central del movimiento Al Fatah, presidido por el propio Arafat, ha accedido ya a otorgarle un nuevo período de transición "de hasta tres semanas" para formar el nuevo gobierno y aplicar las reformas.
Dicho comité respaldó de forma abrumadora a Arafat en su postura de no crear el cargo de primer ministro, exigencia del frente reformista, hasta que no haya un Estado palestino independiente.
Por otra parte, Israel criticó ayer, ante el Comité de Derechos del Niño de la ONU la utilización de menores por parte de los palestinos en actos violentos, mientras una coalición de organizaciones no gubernamentales denunció las graves violaciones cometidas.
El embajador israelí ante la ONU en Ginebra, Yaakov Levy, presentó el informe periódico de su país sobre el cumplimiento de la Convención de Derechos del Niño y afirmó que los menores "no deben ser ni los objetivos ni las víctimas de la violencia.